Más allá de que los grandes grupos de acreedores extranjeros aceptaron la propuesta del gobierno argentino de extender las negociaciones hasta el próximo 2 de junio, dejando pasar el vencimiento para el pago de los 503 millones de dólares de deuda de este 22 de mayo que colocó al país en default técnico, lo cierto es que en los últimos días dejaron clara su intención de aumentar la presión para lograr una propuesta más beneficiosa para sus bonistas. Mientras que desde uno de los grandes grupos de bonistas se exige como condición para un acuerdo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) vuelva a monitorear la economía argentina, desde otro anticipan que si la próxima propuesta oficial no satisface sus expectativas, están dispuestos a pasar a la instancia judicial.
Aunque en los últimos meses hubo múltiples señales del FMI a favor del Gobierno de Alberto Fernández, incluso reconociendo que los compromisos de deuda son “sustentables” y que el pago anual a los acreedores no debería superar el 3% del PBI, este jueves el vocero del FMI Gerry Rice aclaró que el organismo internacional no interviene en la renegociación, que es “es un tema entre la Argentina y sus acreedores privados”. Pero está claro que el Fondo hoy juega un rol clave en las negociaciones, pudiendo llegar a funcionar como “garante” de un eventual acuerdo.
Deuda: Argentina entró en default técnico pero confía en acordar con los bonistas
En este sentido, este sábado trascendió que el grupo de bonistas denominado “Comité de Bonos Exchange”, le propuso al Gobierno argentino un “cupón contingente”, que establecería pagos atados al crecimiento del PBI nacional, siempre y cuando Argentina se comprometa a someterse a la revisión del Artículo IV del FMI (una supervisión anual de los datos económicos del país a cargo de una misión del Fondo). Desde 2017 que estas misiones anuales se encuentran suspendidas, ya que luego del acuerdo del ex presidente Mauricio Macri para recibir el préstamo stand by del organismo se establecieron revisiones trimestrales, que luego fueron suspendidas con la asunción del nuevo Gobierno, abriéndose la posibilidad de una renegociación global del acuerdo.
El embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Arguello, manifestó ayer, anticipando un posible acuerdo nacional para la vuelta del Artículo IV: “Para la Argentina, es esencial que el acuerdo esté alineado con la capacidad de pago del país, ya que ello derivará en la sustentabilidad de la deuda. Una vez logrado esto, el propio FMI conducirá a la Argentina a un nuevo programa con el organismo”.
Por otro lado, el poderoso fondo BlackRock, que concentra buena parte de la deuda argentina, está endureciendo sus posiciones y buscando otros interlocutores más allá del ministro de Economía argentino Martín Guzmán, por el momento respaldado plenamente por el Presidente. Después de las conversaciones de este viernes entre el ministro argentinos y distintos acreedores (en las que Argentina habría mejorado su oferta con un Valor Presente Neto de 45 dólares por cada 100 dólares invertidos, en vez de los 38 anteriores), desde BlackRock anticiparon que si la próxima oferta oficial argentina no alcanzara los 53 dólares de VPN que exigen estarían dispuestos a recurrir a la Justicia, con lo que el actual default técnico de nuestro país se convertiría en un default efectivo.