Las negociaciones del Gobierno con las empresas de neumáticos y el Sutna, por ahora estancadas, son un pulso vibrante de una Argentina en modo perinola, dónde no todos toman lo que piden.
Cinco meses de negociación sin salida habla a las claras de todo lo que está en juego en el conflicto de los trabajadores del neumático. Un Ministerio de Trabajo como testigo mudo y dos partes con posturas intransigentes.
La conducción clasista y de izquierda del Sindicato de Trabajadores del Neumático (Sutna), encabezada por Alejandro Crespo pone en esta medida toda la carne al asador, desde lo conceptual y también en la calle, uno de los habituales ámbitos dónde se expresan los conflictos en nuestro país.
Por un lado, la crítica a la «burocracia» de la conducción que en 2001 firmó el acuerdo de reducción salarial en medio de la peor crisis de lo historia nacional. En ese momento, el gremio conducido por Pedro Wasiejko pactó un recorte del 40% de los sueldos a cambio de no perder puestos laborales. La discusión se había dado en el marco de la amenaza de la empresa Bridgestone de irse del país, como había hecho Goodyear tiempo atrás.
La caída salarial se iba a compensar, según ese acuerdo, con una participación en las ganancias cuando las hubiera. Las hubo y por eso el bono existe, aunque no siempre se pagó.
La participación en las ganancias empresarias se cobró de manera intermitente desde 2001, cuando se firmó el acuerdo, y según indicó el SUTNA «en los últimos 15 años sólo se pagó dos veces y con cifras irrisorias y arbitrarias».
«Luego del pedido ante el Ministerio de Trabajo de los balances de los últimos años, y tras la revisión de los mismos, la empresa Bridgestone anunció que el resultado del ejercicio contable actual implica una paga hacia los trabajadores», indicaron desde el gremio a comienzos de este año.
Ese librito
Pero acá hay que hacer una aclaración, y remite ni más ni menos que al siempre mentado Artículo 14 bis de la Constitución Nacional, herencia de la Carta Magna peronista de 1949, que cuando el golpe de 1955 la derogó para volver a la de 1853 no sacó del texto.
La Reforma de 1994 tampoco modificó ese artículo que sigue allí, y que leído al calor de la realidad, parece ciencia ficción.
Artículo 14 bis- El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática reconocida por la simple inscripción en un registro especial.
En julio pasado, en la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado fue presentado un proyecto de Mariano Recalde (Frente de Todos), para que las empresas participen de sus ganancias a los trabajadores.
Es complicado de entender, pero si se cumpliera la Constitución Nacional, no existiría el proyecto de Recalde, hijo además del histórico abogado laboralista Héctor Pedro Recalde, quien durante años planteó este tema desde su condición de representante legal de la CGT.
Una central obrera que, de acuerdo a lo que trascendió luego de la cena en Olivos con Alberto, sigue sin estar convencida de lo que el Gobierno (o al menos parte del mismo), no quiere habilitar: una suma fija para los salarios.
El argumento de quienes pugnan por esta medida, se basa en que esto elevaría el piso de la discusión paritaria, además de ser una respuesta inmediata al proceso inflacionario que no se detiene.
Desde los que se oponen a una suma fija de incremento, manteniendo el canal paritario abierto, hay un abanico de argumentos. Desde cuestiones presupuestarias o de una cierta idea de no estimular reclamos, como puede leerse el silencio del Gobierno en el caso neumáticos, hasta el propio afán de lucro empresario.
Las partes hablan
«Hacemos un llamado a la sensatez a todos sectores. Es un conflicto que tiene que resolverse porque es un sector importantísimo para la industria y la economía en general», dijo este martes la vocera presidencial Gabriela Cerruti en declaraciones a Radio 10.
Ahora hay un cuarto intermedio, hasta el miércoles, tras la reunión en la cartera que conduce Claudio Moroni, que juntó a los trabajadores del neumático y las empresas del sector.
«Estamos pidiendo un aumento salarial mientras que las empresas están en un momento económico muy favorable. Queremos volver a trabajar y estar tranquilos», afirmó el secretario general de Sutna, Alejandro Crespo.
El dirigente también recordó que el reclamo que mantienen comenzó «con acciones medidas» hace más de cuatro meses y sostuvo que el plan de lucha se fue profundizando porque «durante 22 audiencias las empresas tuvieron la misma posición y repitieron la misma propuesta, que no daba aumento de salario real».
Además, negó que desde el gremio se busque que «las fábricas se vuelvan cooperativas» sino que se han posicionado «dentro de la estructura del movimiento obrero organizado para pelear mejoras frente a las patronales que tienen otros intereses», e incluso han pedido «entrar a la CGT».
En tanto, el secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio De Mendiguren, señaló que es un tema que «preocupa muchísimo» por el impacto que tiene en la cadena de producción. «Esto está parando a muchas terminales de la industria automotriz, por lo que pasa a ser un tema de toda la cadena», aseguró el funcionario, quien indicó que en el sector tienen «muy buenos salarios promedio, incluso con cláusulas de participación de los trabajadores en las utilidades de su compañía».
De Mendiguren resaltó que el automotor es un sector «que está funcionando muy bien en el último tiempo, con un crecimiento récord en exportaciones de automóviles, que registró una suba del 40% respecto al año anterior», por lo que expresó su preocupación por el impacto del conflicto.
Además, a eso se suma la decisión adoptada en los últimos días por las tres principales compañías de suspender temporariamente la producción en el país.
El fin de semana lo expresaron en comunicados, lo que no hizo más que seguir caldeando los ánimos de un conflicto que tiene todos los componentes para convertirse en un caso testigo de la Argentina perinola.