Néstor Grindetti (intendente de Lanús), Javier Iguacel (Capitán Sarmiento) y Joaquín de la Torre (senador bonaerense y exjefe comunal de San Miguel), tres nombres anotados para pelear por la gobernación bonaerense, no solo se sacaron una foto: también prometieron unir esfuerzos para enfrentar el dedo de Horacio Rodríguez Larreta y a su postulante en una hipotética interna, Diego Santilli.
Los halcones, representantes de las expresiones más duras del ala amarilla, están recargados con viejos reclamos, que están relacionados básicamente con la idea del alcalde porteño de imponer nombres en territorio bonaerense y no convocar al diálogo. Oficialmente, con una imagen que cosecharon desde General Las Heras, informaron que “están trabajando juntos hace tres meses con el fin de construir un plan que sea un legado para la provincia, independientemente de quién gane las elecciones”.
Detrás de las intenciones de los alcaldes aparecen Mauricio Macri, quien tiene una sintonía total con el jefe comunal de Lanús, y Patricia Bullrich, que alienta los pasos de Iguacel en un distrito clave para sus aspiraciones presidenciales. Los dos dirigentes con peso en Cambiemos, con sus gestos, envían mensajes contundentes y anticipan que no habrá una disputa sencilla.
Por otro lado, en la escena electoral aparece Cristian Ritondo, que si bien no tiene todavía ningún entendimiento con los tres dirigentes, íntimamente cree que será el postulante halcón, sobre todo porque cree que el apoyo de María Eugenia Vidal será fundamental, su carta de presentación más valiosa.
En medio del debate por la sucesión y las palabras de Macri, Larreta se mostró con Lousteau
Desde su entorno, tratan de bajar cualquier tipo de especulación y repiten el mantra de siempre: «todavía falta mucho, no hay que adelantarse». No obstante, De La Torre ya avisó que “necesitamos un gobernador con conocimiento y coraje para realizar las transformaciones estructurales que la provincia de Buenos Aires necesita y no de un porteño que mira encuestas hasta para ver qué camisa se pone a la mañana”.
“Yo no quiero ser presidente, quiero ser gobernador. No uso a la provincia ni a sus ciudadanos para beneficio propio. Sé que puedo mejorarles su calidad de vida y para eso trabajo todos los días”, agregó.
“Es momento de que un intendente tenga la oportunidad de ser el próximo gobernador. La cercanía con el vecino y la gestión en nuestros municipios nos da la experiencia necesaria para llevar adelante un cambio real en la provincia de Buenos Aires”, remarcó Grindetti.
Por estas horas, hay dos certezas: que los tres nombres que se anotan para la gobernación por parte del PRO continuarán viendose las caras en sus distritos con sus equipos técnicos y que ninguno descarta tomar contacto el ex ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, para derrotar a Santilli, quien sigue recorriendo la provincia semana a semana.