Según lo determinó un informe de la Oficina de Inteligencia Naval de Estados Unidos (ONI), el submarino ARA San Juan implosionó en 40 milisegundos a 400 metros de profundidad y la muerte de la tripulación fue inmediata.
La información fue divulgada por el diario francés Le Monde a casi dos meses de la desaparición del submarino. Para el experto Bruce Rule de la ONI, el análisis que se realizó se basa en los datos recopilados por la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, que detectó el día de la desaparición del navío «un evento anómalo, corto, violento, singular y no nuclear, coincidente con una explosión», y que fueron entregados a la Armada Argentina a través del embajador argentino en Austria, Rafael Grossi.
En el informe de la ONI se indica que el ruido registrado fue producido por «la implosión del submarino a una profundidad de 400 metros», «liberando energía equivalente a la producida por una explosión de casi seis toneladas de TNT».
En el análisis también se señala que «debido a la presión por la profundidad», el casco del sumergible «se pulverizó por completo en 40 milisegundos» y se hundió «verticalmente» a una velocidad de 10 a 13 nudos. Rule asegura en su evaluación que los 44 tripulantes «no se ahogaron ni experimentaron dolor» y que «la muerte fue instantánea».