Argentina cada vez más lejos del autoabastecimiento energético

A contramano del discurso oficial acerca de los avances y transformaciones positivas en el área energética nacional, diversos estudios confirman que la meta del autoabastecimiento energético se encuentra cada vez más lejana. Según datos del propio Ministerio de Energía, durante 2017 continuó cayendo la producción local de gas y petróleo y aumentó la importación, se redujo el nivel de reservas y fue menor el pago de regalías a las provincias petrolíferas.

En una reciente entrevista con Ámbito financiero del ministro de Energía y Minas, Juan José Aranguren, sostenía la necesidad de avanzar en “un plan energético hasta 2050” que apunte al autoabastecimiento: “El objetivo estratégico es reemplazar las importaciones. Al importar, importamos mano de obra extranjera, impuestos y regalías que se pagan afuera. Si lo reemplazamos por producción propia tendríamos mano de obra local, factor multiplicador en la economía, pago de impuestos y regalías y desarrollo económico. El desarrollo de Vaca Muerta genera condiciones para poder reemplazar la importación. Si le quieren llamar autoabastecimiento, llámenle autoabastecimiento. Hoy Japón no es un país autoabastecido, está muy lejos de serlo, y es una potencia mundial. El autoabastecimiento no es una condición sine qua non para tener desarrollo económico”.

Estas declaraciones se oponen por el vértice a lo que que sostuvo en noviembre de 2015 en el programa Hora Clave, cuando acababa de dejar su el cargo de presidente de Shell Argentina (que ocupó durante algo más de 12 años) y se presentaba como coordinador de los equipos de temas energéticos de Cambiemos: «Tampoco es tan relevante recuperar el autoabastecimiento o la soberanía energética, de lo que tenemos que preocuparnos es de tener seguridad energética, tener energía variada, accesible y a precios razonables». Los resultados hidrocarburíferos del país parece que la perspectiva que se impuso es la del Aranguren de 2015 y no la del ministro con dos años de gestión.

Federico Bernal, Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), explicó al respecto: “Venían a resolver una supuesta crisis energética heredada, a revolucionar las inversiones y la producción, a reducir el déficit fiscal energético y a mejorar la calidad de vida de los argentinos con más energía y más barata. Sin embargo, transcurridos dos años de mandato Cambiemos no sólo incumplió todas sus promesas, sino que empeoró todos y cada uno de los indicadores del sector”.

Desde el inicio de la administración de Mauricio Macri la importación de crudo aumentó un 26% (33,8% comparando 2016 con 2017, lo que marca una dinámica claramente ascendente en sentido opuesto al autoabastecimiento) y el acumulado desde el inicio de su mandato equivale a un tercio de todo el crudo importado entre 2008 y 2015. El aumento importador podría justificarse por un aumento inusitado de la demanda que la producción nacional no llega a cubrir, pero queda claro que el escenario es otro, ya que en comparación con 2015 cayó un 8,2% la producción de productos procesados derivados del crudo. En dos años se dejaron de producir algo más de dos millones de metros cúbicos de petróleo.

Esta combinación de una dinámica importadora en aumento y una refinación local en retroceso suma presiones sobre los precios locales de los combustibles que se suman a los aumentos del crudo en los mercados internacionales de los últimos meses, determinando aumentos de los precios de las naftas  con una dinámica casi semanal. Sólo tomando el caso de YPF los incrementos de los últimos 13 meses llegaron a un 38,3%, muy por encima de la inflación del último año.

En relación con esto Bernal consideró: “A pesar de elaborar los combustibles con una proporción de crudo doméstico del 96%, la Argentina ya tiene naftas y gasoil más caros que Chile, que es importador del 100% del crudo que refina, y camino a superar en breve a Uruguay, que también es un importador neto”.

Las 14 cuencas hidrocarburíferas nacionales también confirman una tendencia preocupante. Los 1.970.623 m3 de reservas de 2015 cayeron a 1.810.842 m3 en 2016 y a 1.734.104 m3 el año pasado, es decir, un retroceso de 12% en las reservas de crudo desde la asunción de Cambiemos, que por otro lado, también ha frenado notablemente las prospecciones y perforaciones de nuevos pozos.

Este escenario implica que las provincias hidrocarburíferas sientan de lleno el impacto en términos económicos ya que sus ingresos por regalías se han visto fuertemente afectados. Las diez provincias productoras y el Estado nacional obtuvieron 1.280 millones de dólares de regalías durante 2015, mientras que el último año hubo un recorte de 337 millones, totalizando apenas 903 millones de dólares, un desplome del 26,5% en los ingresos nacionales y provinciales derivados del petróleo. Santa Cruz fue la provincia más afectada, con un retroceso del 69,73%, seguida por Neuquén (34,54%) y Río Negro (29,17%). La única provincia que mantuvo su nivel de ingresos fue, llamativamente, Mendoza, gobernada por Alfredo Cornejo, fuerte aliado de Cambiemos.

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