Triaca apuesta a las paritarias para mejorar su imagen en la Rosada

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, se prepara hoy para retomar su agenda, después de las vacaciones que adelantó como consecuencia de las relevaciones del episodio conocido como “SandraGate”, con único objetivo en su mente: comenzar a cerrar paritarias.

Antes de partir a la costa bonaerense, cuando había dudas sobre su continuidad al frente de la cartera de Trabajo, Triaca recibió un llamado del jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien le dio garantías para continuar en el cargo pero le pidió que comience a dar más resultados de cara a las negociaciones paritarias. El mensaje tanto dentro como fuera del Gobierno se entendió claro.

“Le picaron el boleto y le dieron seis meses de respaldo para que cierre las paritarias sin que se escapen demasiado de lo que busca alcanzar el Gobierno. La meta va a ser 15% pero se puede ser un poco, pero muy poco, flexible”, afirmó una calificada fuente gubernamental.

A diferencia del año pasado, la intención del titular de la cartera de Trabajo es evitar los flashes con los cierres de paritarias. Desde la costa le dijo a sus más cercanos colaboradores que todas las acciones va a ser de forma sigilosa para no levantar demasiado el perfil.

La polémica comenzó dos semanas atrás cuando se filtró un audio de Triaca en donde le recrimina, a los gritos e insulto mediante, a su empleada doméstica, Sandra Heredia, que no se encontraba en su lugar de trabajo. Luego se conocieron más detalles que hicieron crecer aún más la crisis.

En primer lugar Heredia trabajó varios años en negro para el hermano de Triaca, según un acuerdo de desvinculación que el mismo Gobierno se encargó de difundir. En segundo lugar se conoció que se encontraba además empleada en el sindicato de marítimos, el SOMU, intervenido durante dos años por la Justicia y cuyo ex titular, Omar “Caballo” Suárez, se encuentra con prisión domiciliaria por extorsión, lavado y asociación ilícita.

La filiación con el sindicato, que ahora quedó en manos de un aliado del camionero Hugo Moyano, uno de los gremialistas más combativos contra la gestión de Mauricio Macri, hace sospechar en la Casa Rosada que la filtración provendria de esa zona.

Es que, tal y como publicó hace varias semanas el diario Perfil, en Trabajo comenzarán a auditar las cuentas de cada uno de los sindicatos. Esto se debe, a su vez a dos motivos. Uno de ellos es que el Ejecutivo quiere transparentar el accionar de varios gremios, como también hacerse de información para poder responder a las críticas que varios sindicalistas realizaron en el último mes.

El otro se se encuentra relacionado a la, por ahora, trunca reforma laboral. Si bien en la Casa Rosada explican que varios de los instrumentos para generar empleo en blanco ya fueron aprobados con la reforma previsional y con el pacto fiscal, existe un enojo por la doble postura que mantuvo la CGT. Es que antes de las discusiones parlamentarias de fines de diciembre la central obrera ya había conseguido cambios en el proyecto original para darle aprobación. “Borraron con el codo lo que escribieron con la mano”, reprochaban a fines de diciembre desde la Rosada.

Por eso se avanzará por partes durante en el año con dicha reforma, en lo que será otro de los desafíos que tendrá que sortear Triaca para asegurarse su continuidad por mas tiempo.

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