Ariel Lijo defendió su candidatura a la Corte Suprema en el Senado

El juez federal Ariel Lijo, propuesto por Javier Milei para integrar la Corte Suprema, defendió este miércoles su candidatura ante la Comisión de Acuerdos del Senado. Se espera que en los próximos días sea el turno de Manuel García-Mansilla, el otro nominado por el Gobierno para el tribunal. En caso de obtener dictamen favorable, sus pliegos serán tratados en el recinto. Todas las novedades del Gobierno en la cobertura minuto a minuto de Clarín.

La cita duró más de ocho horas, con un cuarto intermedio a primera hora de la tarde. Habrá nueva reunión el 28 de agosto a las 10 de la mañana, en ese caso para que Manuel García-Mansilla, el otro juez nominado por el Gobierno de Milei, defienda su postulación.

“Rechazo mi supuesta falta de idoneidad moral”, fue el primer cortafuego que ensayó Lijo cuando fue abordado por los senadores en sus preguntas. Los primeros cuestionamientos fueron de espacios aliados a La Libertad Avanza, como del PRO y la UCR. Carmen Álvarez Rivero (PRO-Córdoba) y Carolina Losada (UCR-Santa Fe) rompieron el hielo, adelantando que van a votar en contra de su pliego. Lo acusaron de ser un “tiempista” y de abogar por la impunidad en las causas.

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Lijo dijo que “los jueces están sometidos al escrutinio constante” y que en los expedientes en su contra fue investigado por el Consejo de la Magistratura y por la UIF y la AFIP, sin avances. “Las imputaciones son falsas”, señaló, y amplió: “Nunca fue mi abogado Mariano Cúneo Libarona (actual ministro de Justicia) porque nunca tuve abogado porque nunca tuve una imputación”. Luego repitió esa narrativa ante consultas similares.

La exposición de Lijo atrajo la atención por la trama de relaciones políticas que sintetiza su figura, de todo el ámbito político a partir de los expedientes que lo tienen o tuvieron al frente: el caso Ciccone de Amado Boudou cuando era vice de Cristina Kirchner, el del Correo Argentino en tiempos de Mauricio Macri, la compra de YPF por parte de la familia Eskenazi, la investigación por el encubrimiento en la causa AMIA, entre un sinfín de otras causas sensibles. “Debe ser la exposición que más rating tiene en la historia”, bromearon cerca de Lijo. “Tiene respuestas para todo”, habían adelantado fuentes judiciales. Tras la exposición del juez federal jefe el Juzgado Criminal y Correccional Federal №4, ubicado en Comodoro Py 2002, a cargo de casos de corrupción, narcocriminalidad y trata de personas, la locutora leyó las cientos de preguntas que le llegaron al magistrado. Durante el proceso de impugnaciones su candidatura recibió 34 planteos en contra, muchas acusandolo de favorecer la impunidad.

Uno de los puntos de mayor tensión de Lijo fue frente al oficialista Francisco Paoltroni (LLA-Formosa), que cargó muy duro en su contra y montó su propio espectáculo a hacerle lo que una senadora calificó de “careo”. El libertario aseguró buscar probar “su idoneidad” y le insistió sobre cómo resolvió la causa de la consultora The Old Found, contratado por el gobierno de Formosa y atribuida a Alejandro Vandenbroele, señalado como testaferro de Boudou en el caso Ciccone. Lijo justificó que el expediente haya pasado a la justicia federal de la provincia por orden de la Cámara de Apelaciones y afirmó no conocer al gobernador Gildo Insfrán.

“No soy ajeno a las especulaciones”, dijo Lijo. También sorteó en responder sobre el caso de YPF y la demora en la investigación sobre Siemens. “Es uno de los trabajos artesanales más complejos”, señaló el candidato a la Corte.

 

 

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