Balanza comercial argentina: 2017 cerró con el peor rojo de la historia

Argentina cerró el año 2017 con el peor déficit comercial de su historia, con más de 8 mil millones de dólares de diferencia entre importaciones y exportaciones, casi duplicando las previsiones del Presupuesto y superando ampliamente el previo récord de 5.700 millones del menemismo en 1994.

La enorme diferencia en la balanza comercial entre las importaciones que realiza nuestro país y las exportaciones que logra colocar en el mundo se explica por la apertura comercial indiscriminada y un dólar relativamente barato en términos comparativos. Desde el oficialismo destacan el peso de las importaciones de autos y maquinaria agrícola, que darían la pauta de un repunte productivo que en realidad, según todos los datos, por el momento sigue circunscripto a las grandes producciones agropecuarias y a contadísimos sectores de la industria. También ha tenido un gran peso en el desbalance el retraso de las exportaciones del complejo sojero, que viene reteniendo buena parte de la última cosecha en espera de un aumento del dólar que les habilite ganancias mayores.

El déficit de 8.471 millones de dólares confirmado por el Indec para 2017 casi duplica los 4.500 millones estimados por el Presupuesto nacional. El año 2016 había sido apenas superavitario 1.969 millones a favor de nuestro país, muy lejos del récord positivo de 16.886 millones de 2009. La crisis del último año de gobierno de Cristina Fernández había generado el único rojo de la historia del kirchnerismo, con 3.400 millones, argumento que fue explotado hasta el cansancio por los economistas oficialista como síntoma de una economía al borde del estallido. Todos los meses de 2017 fueron deficitarios, pero el récord mensual se registró en noviembre, con 1.510 millones. En cuanto a las exportaciones, si bien hubo un aumento en dólares del 0,9%, en términos de volumen se registró un retroceso del 0,4%.

Haciendo un análisis por regiones de las que provienen las mayores importaciones, se puede ver que el mayor déficit argentino se registra con China (7.736 millones de dólares, lo que habla de una avalancha de importaciones de bienes de consumo) seguida por 7.701 millones al conjunto del Mercosur, principalmente con Brasil. Las importaciones desde el gigante brasileño aumentaron un 31,5% (especialmente por una importación de 4.850 millones de dólares en automóviles, un incremento del 43,3% respecto de 2016) mientras que las ventas argentinas apenas se incrementaron en un 3,1%.

La suma de las importaciones de vehículos (40,9% del total) y de bienes de consumo (20,9%) implica un 61,8% de ingreso al país de bienes finales, lo que,  según la consultora Ecolatina, significa la cifra “más alta desde 1994”.

Como contrapartida, la exportación de productos primarios cayó un 5,6%,y la de manufacturas de origen agropecuario un 3,6%, mientras que creció la exportación de manufacturas industriales (11,2%) y de combustibles y energía (18,8%). Dando cuenta de la retención de los exportadores sojeros, el rubro que más cayó fue el de “semillas y frutos oleaginosos”, (18%), mientras la venta al exterior de cereales se mantuvo estancada.

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