La líder de la Coalición Cívica anunció que competirá como precandidata a Presidenta en las PASO en Juntos por el Cambio. Dijo que lo hace para “garantizar la unidad” de la principal fuerza opositora. El enigma Carrió y dos definiciones históricas que la pintan en su perfil.
En febrero de 2020 y luego de 26 años, Elisa Carrió anunciaba su retiro de la vida política y decía que se iba a dedicar a dar clases sobre humanismo. Dejaba su banca de diputada, obtenida con más del 50% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires en 2017 y era reemplazada por un militante del PRO, el entonces legislador José Patiño.
La larga trayectoria de la chaqueña había adquirido notoriedad nacional cuando fue Convencional Constituyente en la Reforma de 1994, mientras todavía pertenecía a la Unión Cívica Radical (UCR).
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Luego vendría su salida del radicalismo, el armado de una fuerza propia en el marco de la crisis de 2001/2002 como fue Argentinos por una República de Iguales (ARI), con la que sacaría un 14% de los votos en 2003.
La siguiente etapa, la Coalición Cívica (CC), todavía dura pese a los vaivenes de sus marcos de alianza: de Pino Solanas y el socialismo a Mauricio Macri y el PRO.
Con la CC fue candidata a Presidenta en 2007, donde sacó el 23% de los votos. En el medio de sus postulaciones a la Casa Rosada, transcurrieron sus renovadas diputaciones nacionales, ya radicada en CABA.
Para 2011, la candidata superó las recién inauguradas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero el huracán reeleccionista de Cristina y su 54% de los votos, dejó a Carrió en el 1,8%.
En 2015, la conformación de Cambiemos junto al PRO y a la UCR, puso a Carrió como precandidata frente a Ernesto Sanz por el radicalismo y a quién ganaría la interna y luego el ballotage para llegar a la presidencia: Mauricio Macri.
El resultado final mostró que esa combinación de internas le fue favorable a Cambiemos, ante el entonces Frente para la Victoria que, con la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini, perdió fortaleza y terminó derrotada en la segunda vuelta.
Ahora, la referente de Juntos por el Cambio dijo que competirá en las primarias “para garantizar la unidad” de Juntos por el Cambio. La movida, que de alguna manera emula la táctica de 2015, se presenta en un escenario de múltiples peleas en la coalición. Carrió, en declaraciones a Radio Mitre, planteó que no pretende ganar en las PASO, sino que “no haya debate a muerte”, en las internas de la coalición opositora.
Carrió mencionó la importancia de que tengan “unidad en legisladores nacionales de toda la coalición, en legisladores provinciales y que en todo caso las internas se hagan con mayor oferta electoral en las PASO”.
Los constantes vaivenes de Carrió, que van desde lo ideológico a sus manejos personales en las fuerzas que armó, tienen dos reflejos en las palabras de dos veteranos dirigentes de la política argentina que ya fallecieron.
En un discurso que brindó en Entre Ríos, el expresidente Raúl Alfonsín dijo alguna vez: “La doctora Carrió. Enemiga de la Unión Cívica Radical. De lo peor que se pueda pedir en cuanto a enemigo, porque es hipócrita. Se hace la que nos quiere. Y va pasando la ambulancia por todo el Comité para ver si consigue un radical que la apoye”.
El dirigente radical, de quien Carrió dijo muchas veces que era su padre político, señaló: “¡Esa es la vieja política! ¿Porqué? Porque a la doctora Carrió le va a ganar muy fácil, porque le falta estabilidad emocional, entre otras cosas”.
La otra definición la brindó hace varios años, en los tiempos en que Carrió era considerada una dirigenta de centroizquierda, el dirigente comunista Floreal Gorini, quien fue diputado en la década del noventa y falleció en 2004.
«Es la mejor exponente de la derecha», decía sobre Carrió el también dirigente del movimiento cooperativo.
Algunas definiciones son como los buenos vinos: se ponen mejor con el tiempo.