Por primera vez habló con los medios el juez federal Guido Otranto, a cargo de la investigación de la desaparición de Santiago Maldonado hace casi seis semanas. Luego de reunirse con funcionarios nacionales del Ministerio de Seguridad, el magistrado reivindicó las operaciones de rastrillaje del río Chubut, se negó a citar a declarar a Pablo Noceti y planteó la necesidad de esperar los resultados de las pruebas de ADN de muestras tomadas de móviles de Gendarmería.
Otranto se reunió primero con Gerardo Milman, secretario de Seguridad Interior, para recibir informes sobre las declaraciones de los gendarmes que participaron del operativo contra integrantes de la comunidad mapuche Cushamen que cortaban la ruta 40 en reclamo por la libertad del lonko Facundo Jones Huala. En esos informes, la cartera de Seguridad ya va cambiando de posición respecto de la defensa cerrada de todos y cada uno de los efectivos que en primer momento llevó adelante la ministra Bullrich. Ahora se estudia la posibilidad de que haya habido siete gendarmes que persiguieron a los mapuche y a Santiago Maldonado hasta la vera del río Chubut y se abre lugar a la hipótesis de que algún efectivo pueda haberle disparado o golpeado a Maldonado fuera de la vista de sus compañeros, dejándolo tendido, herido o muerto.
Este grupo de gendarmes, cuyas declaraciones testimoniales están ahora bajo un estudio más exhaustivo, está compuesto por un oficial subalférez y seis suboficiales (tres sargentos, dos cabos primero y un cabo): Emmanuel Echazú, Orlando Yucra, Julio Segovia, Juan Carlos Pelozo, Jorge Fortunato, Ramón Vera y Darío Zoilán. Más allá de que Fabián Méndez, jefe del Escuadrón 35 de El Bolsón, haya afirmado recientemente en declaraciones periodísticas que “nunca hubo contacto con los manifestantes”, ya se han detectado contradicciones en los testimonios y se ubicó a algunos efectivos mucho más cercanos a las orillas del río Chubut de lo que habían reconocido en sus declaraciones iniciales.
Por esto el juez Otranto ordenó el pasado viernes que se iniciara un gran operativo de rastrillaje de las orillas del río, desde las tierras de la comunidad mapuche río abajo, en previsión de que el cuerpo de Maldonado pueda haber sido arrastrado por la corriente. Este lunes se retomó el rastrillaje, del que participan más de 300 efectivos de Policía Federal y Prefectural Naval.
En la carpeta de informes que Millman le entregó el sábado al juez, también constaba la información de que el 1 de agosto Gendarmería allanó un vehículo a la salida del lof Cushamen en el que iban tres pasajeros, entre los que se Fernando Jones Huala, hermano del lonko Facundo. En base a este dato, el juez Otranto llamó a declarar al hermano del dirigente mapuche detenido, así como también a su novia, Andrea Millañanco, para intentar “despejar contradicciones en las declaraciones de testigos”.
En cambio, más allá de que las evidencias ubican a Noceti, jefe de Gabinete de la cartera comandada por Patricia Bullrich, en el lugar del operativo de Gendarmería, Otranto sigue considerando que Noceti “no comandó el operativo”, por lo que no consideró necesario citarlo. “Él estuvo acá, en Esquel, esa tarde pasó, estuvo reunido conmigo evaluando toda la situación. Creo que no fue él el que coordinó el operativo. A mí, en la reunión que tuve con Pablo Noceti acá, él me reconfirmó lo que ya me había adelantado el día anterior: que la Gendarmería o las fuerzas de seguridad provinciales iban a actuar por iniciativa propia cada vez que hubiese un corte de ruta con violencia”, concluyó Otranto.