Finalmente, los líderes reunidos en Buenos Aires firmaron un documento donde ratificaron la necesidad de una reforma comercial, en la que no se cuestiona el proteccionismo, ni se especifica como se avanzará en los puntos acordados. A su vez, se definió que Japón será la sede del próximo encuentro, que se realizará el año que viene.
«El comercio internacional y la inversión son importantes motores del crecimiento, productividad, innovación, creación de empleo, y de desarrollo. Reconocemos la contribución que ha tenido el sistema multilateral de comercio a este fin», sostiene vagamente el texto final.
«Apoyamos la reforma necesaria de la OMC para mejorar su funcionamiento. Revisaremos el progreso en nuestra próxima cumbre», es otro de los puntos, a la vez que destaca la importancia de «la igualdad de género es crucial para el crecimiento económico y el desarrollo justo y sostenible».
En cuanto al cambio climático, hacen mención a que «los firmantes del Acuerdo de París, que también adoptaron el Plan de Acción de Hamburgo, reafirmaron que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometieron con su completa implementación».
En la previa, y para llegar a este consenso mínimo, hubo una mini cumbre entre Estados Unidos y China, en la que el presidente Trump y su par chino xi Jinping, acordaron suspender por 90 días las nuevas barreras arancelarias que USA pensaba instaurar para los productos chinos; mientras que el gigante asiático se comprometió a aumartar las importaciones de bienes estadounidenses agrícolas, energéticos e industriales.
Estados Unidos había anunciado que incrementaría del 10% actual al 25% los aranceles para más de 200 mil productos chinos, lo cual quedó virtualmente frenado por tres meses para poder continuar negociando.
