El Director Nacional de Salud Mental Andre Blake ha decidido cerrar Casa SIS (Salud con Inclusión Social), una experiencia inédita de dispositivos de inclusión social para personas con padecimiento mental en conflicto con la ley penal o bien institucionalizadas en algún hospital monovalente, es decir, de una sola especialidad.
En febrero de 2016, el programa contaba con 23 profesionales hasta la actualidad, donde el número se redujo a 4 trabajadores.
La falta de información y de canales institucionales para contener a estas personas agravan la situación y hace peligrar el derecho a la salud de este colectivo en situación de alta vulnerabilidad. Casa SIS es un dispositivo que funciona dentro de un programa conjunto de los ministerios de Salud y Justicia. El viernes pasado les comunicaron a los profesionales que este viernes funcionaría por última vez.
Blake es sindicado como artífice de este desmantelamiento, aunque no lo hizo mediante una comunicación fehaciente, sino que el lunes tuvo reuniones individuales con los profesionales, que fueron quienes tuvieron que asumir la tarea de trasmitir esta información a los usuarios.
Las personas que forman parte de este dispositivo están en proceso de externación y, como parte de esta situación, además de continuar con sus tratamientos, asisten a los talleres que ofrece Casa SIS –hay talleres de habilidades sociales, neurocognitivos, de música, de huerta, entre otros–, que apuntalan el proceso de externación y favorece su inclusión en la comunidad.
Todos estos mecanismos se enmarcan en la Ley 26.657, de Salud Mental y Adicciones, de 2010, que expresa que las internaciones son un recurso excepcional, y aquellos individuos que si bien están en condiciones de ser dados de alta, pero que no estén preparados para vivir de forma independiente, dispongan de un mecanismo comunitario para realizar esa transición.