Con un ojo en la política regional y por separado, Alberto y Cristina recibieron a Francia Márquez

En un encuentro en su despacho en el Senado, la expresidenta se reunió con la vicemandataria colombiana, en viaje gira por varios países de Sudamérica. El Presidente la recibió en Casa Rosada. La integración regional, en un año clave para el gobierno argentino. Massa, la relación con Estados Unidos y una historia de la Segunda Guerra Mundial.

En el mismo despacho donde horas antes había estado el todavía diputado Sergio Massa, que se llevó todas las marcas de la semana, Cristina se reunió con la futura vicepresidenta de Colombia. Francia Márquez asumirá en la fórmula que encabeza Gustavo Petro el domingo 7 de agosto.

Luego, la dirigente colombiana, una abogada de 40 años reconocida por sus luchas ambientales y de género, estuvo en la Casa Rosada, donde Alberto la recibió junto al canciller Santiago Cafiero y otros funcionarios.

Como parte de su gira por varios países, Francia Márquez llegará a la Argentina

Si al mapa regional 2022 se le suma la llegada de Gabriel Boric al gobierno de Chile en el pasado mes de marzo y la posibilidad de un triunfo de Lula en las elecciones presidenciales de Brasil en octubre, el gobierno argentino puede poner una ficha de esperanza en el contexto regional.

Alberto dijo, tras el encuentro, que «es un gran honor haber recibido a la vicepresidenta electa de Colombia. Nuestras luchas nos hermanan: contra el racismo, la discriminación de género y el cambio climático. Su visión, junto a la de Gustavo Petro, es la que Colombia y Latinoamérica necesitan».

Cristina, por su parte, planteó que la tarea por delante es la «integración regional y construcción de la paz y la igualdad. Una agenda común del género».

La visita de Márquez, que venía de Brasil y Chile, que tendrá este sábado una presentación en el Centro Cultural Kirchner y cerrará su viaje por Bolivia, coincide con los momentos de tensión en la política nacional, a raíz de los cambios en el Gabinete.

El arribo de Massa debilitó al albertismo y generó una ola de cambios

No es medible en estas horas la importancia de esos movimientos en el plano de lo regional, más allá de lo simbólico, pero cualquier proyecto nacional, en un país como Argentina tiene que tener calibrado ese equilibrio entre lo interno y lo externo.

Acaso lo que mayor solidez haya mostrado la gestión de Alberto hasta ahora, es la política internacional. En un contexto de pandemia, de guerra, de escalada de los precios de referencia a nivel mundial, Alberto se puso al frente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), y participó en los principales foros llevando también esa voz de los países periféricos, el discurso del Sur del mundo.

Las contradicciones estructurales entre los actores centrales de la conducción del Frente de Todos, todos ahora alineados en el momento más crítico de la gestión, se pueden leer en qué acciones concretas desplegará en ese aspecto la futura gestión de Sergio Massa desde el ministerio de Economía, que entre sus funciones tendrá también la relación con el frente externo.

La línea con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), están atravesadas también por la solidez que pueda mostrar el gobierno como garante de la gobernabilidad.

El reciente giro en la posición del titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cubano-americano Mauricio Claver Carone saludando la designación de Massa, luego de haber descripto a la Argentina como «insolvente», es una señal positiva.

Despojados de ideologismos, en el Frente de Todos seguirán haciendo pie en todos los universos paralelos de la política internacional, donde prima (o debiera ser así), la diplomacia de los intereses.

La línea de contacto de Massa con el establishment de Estados Unidos pueden entrar en colisión con la mirada regional de los sectores cercanos a la vicepresidenta. Pero si en el FdT logran entender que la política es una cuestión de defensa de intereses nacionales, el punto de arranque de la nueva etapa puede ser alto.

El riesgo que esa gobernabilidad en el mediano plazo, si los cambios salen bien en el momento Massa que se viene, se la gane como posibilidad de candidatura presidencial el exintendente de Tigre es un factor que se evalúa en el Instituto Patria.

Pero la sensación de orden, control de los daños y recuperación del centro de la escena es lo que primó en el acuerdo para la llegada de Sergio Massa al Ejecutivo. Unos días antes, desde el bloque de diputados del Frente de Todos habían emitido un comunicado denunciando la desestabilización contra el Gobierno, alimentada por la fenomenal corrida cambiaria y especulativa con consecuencias impredecibles.

PD: Al general George Patton, al frente de las unidades militares de Estados Unidos en el norte de África en la Segunda Guerra Mundial le preguntaron cómo iban a hacer para cruzar un puente que estaba adelante en el camino.

Pero viendo el mapa, el general Patton advirtió que para eso ocurra primero había que atravesar un desierto. Con lo cual, seguro de su respuesta, le dijo a sus colaboradores: «cuando lleguemos al puente, veremos».

El puente en Argentina se llama proceso electoral. La coincidencia general, de Alberto, Cristina y Sergio Massa es que hay que atravesar el desierto. Por eso Cristina le propuso a Sergio que agarre el volante del Jeep y le pidió/impuso a Alberto que no ponga palos en la rueda.

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