Cristina Kirchner explicó porque cambió su postura sobre la legalización del aborto

La ex presidenta Cristina Kirchner afirmó que «las miles de chicas que se volcaron a la calle» le  hicieron cambiar su posición sobre el aborto. A su vez, en su discurso en el recinto cuestionó a sus pares porque “estamos rechazando un proyecto sin proponer alternativas».

«Quiero decirles que no es fácil abordar un tema de esta naturaleza, pero sí es obligación de hacerlo a partir de la comprensión de que más allá de nuestras creencias y convicciones, todas respetables, más allá de estas cuestiones, hoy cuando se rechace –porque esto es lo más grave de esta noche–: se puede estar de acuerdo o no, se puede proponer una modificación, pero estamos rechazando un proyecto sin proponer nada alternativo y la situación va a seguir siendo la misma», aseguró Cristina.

«Si yo tuviera la certeza de que votando negativamente o rechazando la media sanción no habrá más abortos en Argentina, no tendría ninguna duda en levantar la mano. El problema es que este Cuerpo va a rechazar lo que viene de Diputados y van a seguir produciéndose los abortos», insistió la senadora de Unidad Ciudadana.

Por su parte, Fernando Solanas sostuvo que “esta ola verde de las chicas está representando el reconocimiento a sus derechos”. Preguntó al cuerpo “por qué no podemos decir que no tienen derecho a su cuerpo y a gozar de su cuerpo”. En este sentido consideró que “sigue existiendo la concepción patriarcal de una mujer tutelada e infantilizada. El goce es un derecho fundamental”. Finalizó su discurso diciendo: “que nadie se deje llevar por la cultura de la derrota. ¡Bravo, chicas! Ustedes han levantado alto el honor y la dignidad de las mujeres argentinas. Esta noche tiene un pequeño descanso, pero en poquitas semanas, todas de vuelta de pie, porque si no sale hoy, el año que viene vamos a insistir. Será ley, habrá ley contra viento y marea».

Por su lado, el senador por Río Negro Miguel Pichetto (Justicialista) dijo que “en la última década hubo grandes avances de derechos como el matrimonio igualitario pero algunos temas, como estos, se nos pasaron, tal vez por miedo a instituciones retrógradas como la Iglesia Católica”. Consideró que “las leyes no tienen que ver con las creencias religiosas” y, citando a Montesquieu, agregó que “las leyes tienen que cambiar las veces que sean necesarias; en cambio las leyes religiosas fueron escritas en la piedra”. Afirmó que “el derecho a la felicidad, el derecho al reconocimiento es uno de los grandes derechos de la sociedad moderna, que no es lo mismo que la tolerancia. El derecho al reconocimiento es ponerse en el lugar del otro”. Luego de destacar al exministro de Salud Ginés González García, de quien dijo que casi lo “excomulgan por repartir preservativos”, Pichetto finalizó su discurso diciendo que “el ‘no’ puede ganar esta noche pero el futuro no les pertenece. Más temprano que tarde, seguramente en un día luminoso y no como este día gris, las mujeres podrán tener sus derechos”. Citando a Miguel de Unamuno cuando el franquismo ingresó a las universidades de España, el senador rionegrino aseguró que “vencerán pero no convencerán”.

La senadora por Tucumán Silvia Elías de Pérez (UCR) se manifestó en contra del proyecto. Defendió sus creencias católicas, de las que dijo que fueron atacadas como nunca antes y aseguró que es de “las que cree en el derecho inalienable a la vida de las que no se resigna buscando atajos”. Calificó al proyecto de “inconstitucional” y “unitario” y dijo que “el aborto es siempre una tragedia que lo que hace es sumarle a la mujer una nueva herida más y le marca un camino que la convierte en jueza y ejecutora de la pena”.

El último orador fue el senador por Formosa, Luis Naidenoff (UCR), quien se manifestó a favor del proyecto. Comenzó su exposición destacando las “posiciones en común, como la de que el aborto es una decisión no deseada y que es un verdadero drama”. También resaltó que el camino de la penalización “fracasó”. Afirmó: “me indigna los que dicen que el aborto no es la principal causa de muerte. Toda muerte es evitable. Desde la política eso nos tiene que movilizar y no minimizar porque esto también significa un desprecio a la vida”. Concluyó que frente a la tensión “entre las convicciones religiosas y las miradas laicas fueron avances y no retrocesos”. Finalizó diciendo que más allá del resultado “nada está perdido”.

 

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