Cristina llega a los 70 años en medio de la incertidumbre por sus próximos pasos

Las redes y el mundo de la política están atravesados por los saludos. Pero la agenda de un año electoral gana en intensidad cuando su nombre aparece. Candidata o electora y la proscripción como bandera.

La reunión de las líneas principales del Frente de Todos en la sede del PJ tuvo 33 presentes y la ausencia de una figura que pesa tanto en su silencio como en sus palabras.

El debate alrededor de la figura de Cristina y su rol en el juego de la política real es uno de los carriles centrales por donde transita la rosca y, de a ratos, contacta con los temas de la vida cotidiana: la inflación y el costos de la vida, junto a las cuestiones de índole policial, conocidas mediáticamente como inseguridad.

A esta altura no hace falta saber demasiado de historia para ubicar a Cristina Fernández de Kirchner entre esos nombres propios que son bisagra de los tiempos y condensan en su figura y con sus características particulares, el signo de una época.

Cristina y el llamado a la transición de la historia

Desde que nació en la ciudad de La Plata el 19 de febrero de 1953 y contando desde Juan Domingo Perón, quién presidía la Argentina en esos tiempos, hasta el presente del gobierno encabezado por Alberto, 28 personas ocuparon el cargo de presidente en nuestro país, incluyendo los transitorios y los dictadores.

Fuel la única mujer que lo hizo en dos oportunidades pero, ahí está la diferencia, es parte de un puñado de dirigentes que revisten en la categoría de líderes y que son esos nombres que le dan sello y sentido a un período de tiempo.

La imposibilidad latente para Cristina de ocupar cargos públicos a perpetuidad, de quedar firme en las dos instancias judiciales que restan, configura una especie de espada de Damocles sobre el armado electoral del Frente de Todos.

Esa amenaza persistente de un peligro, como es sacar de la cancha electoral a Cristina, es la razón que ella misma esgrimió cuando puso la palabra proscripción en la arena pública y aseguró que no se trataba de renunciamiento ni autoexclusión.

La mesa del Frente de Todos

Cuando hace dos semanas Alberto anunció por Twitter el llamado a la tan demorada Mesa Federal del Frente de Todos, desde el kirchnerismo salieron rápidamente a instalar dos elementos para llevar a la reunión: el repaso por la gestión y la proscripción a Cristina.

Alberto quería ratificar el instrumento de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), no en su sentido técnico sino en el político, como una interna. El Presidente necesita mostrar que está en carrera para volver a ser candidato, obligado por las circunstancias y para no perder poder, que aunque a muchos les parece simbólico lo tiene como ejecutor de la lapicera varios meses por delante.

Cristina se lo recordó el 3 de junio pasado en Tecnópolis, durante al acto por los 100 años de YPF. Al día siguiente, Matías Kulfas hizo activar la lapicera de su propio reemplazo cuando trascendieron los off del entonces ministro de Desarrollo Productivo.

En ese documento de consenso de la reunión del jueves en la sede del PJ, el tema de la gestión se reflejó en tono de diagnóstico de la situación y descripción de los dos modelos de país que están en pugna, en clara referencia a Juntos por el Cambio.

Martín Sabbatella pide romper la proscripción contra Cristina

Y la cuestión de la proscripción a Cristina estuvo presente en el mismo título del comunicado. Capítulo uno de los manuales de consenso, van todos los temas pero regulando la profundidad de los conceptos. Lo sabe cualquier negociador: es preferible la amplitud como criterio central de la contención, sobre todo cuando se trata de sectores o figuras que pueden marcar la cancha con una declaración.

Cristina cumple se dice por estas horas y la presión crece. Una comisión que salió de la reunión del jueves para ir a verla y pedirle que revea su decisión de no ser candidata; los afiches y pintadas que ilustran paredes con la consigna Cristina 2023.

Cristina cumple y la expectativa pasa por ver quién hace el regalo por los 70 años. Lo que en definitiva se le pide a la vice es que vuelva por un tercer mandato y que el regalo lo termine haciendo ella.

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