El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que depende de la ONU, comunicó que Ucrania le había informado sobre una «pérdida de energía» en las instalaciones, pero afirmó que no detecta «ningún impacto crítico en la seguridad» proveniente de la central nuclear de Chernobyil.
El director general del OIEA, el argentino Rafael Mariano Grossi, afirmó que la situación «viola un pilar de seguridad clave para garantizar un suministro de energía ininterrumpido». Sin embargo, el organismo constató que «en este caso, el OIEA no ve ningún impacto crítico en la seguridad» de la planta.
«La carga de calor de la piscina de almacenamiento de combustible gastado y el volumen de agua de enfriamiento en la planta de energía nuclear de Chernóbil son suficientes para la eliminación efectiva del calor sin necesidad de suministro eléctrico», señaló el OIEA en un comunicado.
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«Además, el sitio cuenta con generadores diésel de emergencia de respaldo disponibles en caso de que se produzca una pérdida total de energía», agregó el organismo.
El pasado 25 de febrero, el Ministerio de Defensa de Rusia informó que las tropas rusas tomaron «el control completo» del área de la central nuclear de Chernóbil, al norte de Ucrania.
«La radiación de fondo está normal», aseguran los militares, afirmando que «fue alcanzado un acuerdo con los soldados del batallón de defensa de la central nuclear ucraniana para proporcionar seguridad a los reactores y el sarcófago de la central nuclear de Chernóbil».
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, había confirmado el pasado 6 de marzo que las Fuerzas Armadas rusas mantienen bajo control la central nuclear de Chernóbil, una medida que —explicó— pretende evitar «provocaciones por parte de neonazistas o terroristas ucranianos, que podrían tener consecuencias devastadoras».