Los casi 1100 millones de dólares que Argentina debe afrontar entre el viernes 28 y el lunes 31, ponen al Gobierno en una encrucijada. Pagar implica achicar las ya escasas reservas y además, tampoco garantiza un avance sustancial en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
731 millones de dólares el viernes que viene al FMI y 369 millones apenas tres días después. Son los montos de los vencimientos todavía manejables antes de lo que, es coincidencia absoluta, son los compromisos impagables que marcan el calendario de pagos heredado con la deuda de 44.700 millones recibidos por el gobierno de Mauricio Macri.
Con las reservas perdiendo por goteo constante, la de estos próximos días es una cifra significativa, el proporcional mensual del superávit comercial obtenido durante todo 2021. Hasta ahora, el Gobierno cumplió con todos los pagos al FMI, el último fue de casi 1900 millones en diciembre y la portavoz presidencial, Gabriela Cerrutti, dijo el jueves que «eso lo va a definir el Ministerio de Economía» y recordó que «Argentina decidió pagar hasta que se llegue a un acuerdo».
El ministro de Economía Martín Guzmán insiste en que «Argentina ahora quiere más tiempo para pagar y quiere llegar a un acuerdo, que es necesario para ambas partes. Argentina tiene la oportunidad de continuar su recuperación sin la carga de una deuda insostenible».
https://informepolitico.com.ar/guzman-dijo-que-argentina-necesita-mas-tiempo-para-pagar-la-deuda/
Sin embargo crecen las especulaciones que el Gobierno podría no pagar para evitar perder los últimos 1100 millones de dólares que le quedan de reservas líquidas. En febrero también hay que pagarle 195 millones de dólares de intereses al Club de París.
No pagar ahora no significa indefectiblemente entrar en cesación de pagos ni el fin de las negociaciones, de hecho muchos en el propio Gobierno consideran que puede ser hasta una demostración de firmeza en la discusión.
No es el último plazo, ni mucho menos, en este «deadline» que tiene un punto álgido a finales de marzo, con posible prórroga por un mes. En otras materias, dos meses es un suspiro. Pero en el trabajoso acuerdo, con las condicionalidades que trae adosadas un acuerdo con el Fondo, desde la revisión trimestral de las cuentas, el envío de fondos para refinanciar los pagos, que no hacen más que abultar la cuenta y el ajuste directo que va a implicar para la sociedad argentina, dos meses pueden ser un siglo en donde pase de todo.