La semana pasada hubo un solo día de clases, en algunos lugares, ni siquiera, porque el jueves que hubo una «tregua» entre docentes y gobierno, algunos tampoco se dieron por enterados, o no acataron.
Esta semana, parece ocurrir algo parecido. La nueva huelga de 24 horas involucra a primaria pero también abarca también a los secundarios que hoy comienzan su calendario: 1 millón de chicos más sin clases. Si sumamos los paros de miércoles y jueves ya anunciados, de nuevo estamos en 4 millones de niños en casa, perjudicados por la medida, sólo en la provincia de Buenos Aires.
Los gremios mayoritarios volvieron a rechazar la conciliación obligatoria y dicen “seguir con el respaldo de las bases” y si bien es cierto que la medida fue aflojando, en parte, con el paso de los días, el número de acatamiento sigue siendo muy alto sobre todo en Capital y Gran Buenos Aires.
Por el momento, el gobierno provincial no tiene previsto hacer un nuevo ofrecimiento. “Cuando los técnicos de Economía y Educación elaboren un nuevo esquema de aumento, convocaremos”, explican en el Ministerio de Trabajo.
En la última reunión las autoridades plantearon un esquema con cuatro items: un importe extraordinario no remunerativo de $500 por cargo “para compensar 2016”, un pago no remunerativo a pagar en marzo de entre $1.500 y $3.750, según el cargo; el pago de la suba salarial en tres cuotas (en vez de en cuatro) y “un piso garantizado” de 19%: 5% de aumento en enero, otro 5% en abril y un 9% en septiembre. Tampoco sirvió, con lo cual Vidal, superada por la situación advirtió que irá por los descuentos, las sanciones y las multas por considerarlos “en rebeldía”.
La medida de la provincia se unirá a los paros nacionales del 15 y 16 y también del miércoles y jueves de la siguiente semana, con lo cual seguirá siendo mínima la porción de docentes en sus aulas por lo menos hasta finales de marzo y la que está en peligro es la matrícula nacional que asciende a unos 12 millones de niños en edad escolar.