El concepto, expresado por el canciller mexicano Marcelo Ebrard, resume el espíritu del séptimo encuentro de los líderes políticos progresistas y de izquierda en Iberoamérica. Alberto participó con un mensaje grabado de la reunión, donde se volvió a plantear el debate sobre nuevos modelos solidarios de desarrollo y la definición de una agenda progresista para el continente.
La reunión se desarrolló en la Ciudad de México y estuvieron presentes la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Fernando Lugo; de Colombia, Ernesto Samper y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros. De forma remota participaron Alberto Fernández, su colega de Bolivia, Luis Arce, y el expresidente de Brasil, Lula da Silva.
El Grupo de Puebla está conformado por 54 líderes progresistas de 16 países. El séptimo encuentro del foro regional continuará con las actividades programadas hasta este miércoles. Sus ejes centrales son el debate sobre nuevos modelos solidarios de desarrollo y la definición de una agenda progresista para el continente tras las profundas consecuencias políticas, económicas y sociales que generó la pandemia, según señalaron los organizadores.
Al inaugurar el séptimo encuentro el canciller mexicano adelantó que las iniciativas y propuestas tienen como interés que la región vuelva a estar unida en favor del desarrollo incluyente dejando atrás el modelo neoliberal causante de la desigualdad.
“Nos une, decía yo, la esperanza, ¿en qué? En que construyamos sociedades libres, justas, igualitarias; jamás nos resignemos a la desigualdad”, dijo en su intervención.
“Entonces, ¿por qué decimos que es un laboratorio de la esperanza y por qué le damos la bienvenida? Porque aquí se viene a pensar, a deliberar, a discutir y a proponer con una dimensión de acción. Pensamiento sin acción, sería una propuesta; acción sin pensamiento, nos vamos a extraviar”, agregó Marcelo Ebrard.
Se celebró la victoria de Xiomara Castro en Honduras y se esperanzaron con los triunfos de Gabriel Boric en diciembre en Chile y de Luiz Inácio Lula da Silva el próximo año en Brasil.
El canciller recordó la propuesta del presidente de su país, Andrés Manuel López Obrador, en Naciones Unidas para que se logre un plan que alivie a las 750 millones de personas en el mundo que actualmente viven en pobreza con solo dos dólares al día.
“Si le cobramos el 4 por ciento a las corporaciones de sus inmensas utilidades, las mil primeras del mundo, que se han hecho más ricas en estos años, podríamos modificar esto, sólo 4 por ciento. Si a la lista de los 20 multibillonarios del mundo aportaran el 4 por ciento, nada más, cambiaríamos esto de inmediato”, detalló.
Alberto participó del encuentro a través de un mensaje grabado en el que volvió a cuestionar la distribución desigual de vacunas contra el coronavirus en el mundo y consideró que África fue «abandonada a su suerte» y ahora debe enfrentar una nueva variante, la Ómicron, que «pone en jaque a todo el sistema internacional nuevamente».
Acompañado de la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, del exjefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y los exmandatarios de Colombia, Ernesto Samper y de Ecuador, Rafael Correa, Marcelo Ebrard llamó la atención sobre otro de los problemas que debe afrontar América Latina, que es la corrupción.
“La corrupción es privilegio, la corrupción atenta en contra de los valores que defendemos, que es esencialmente la igualdad y la dignidad humana, y todos los que estamos aquí tenemos esa misma causa, sin duda, afirmó el responsable de los asuntos exteriores de México, de muy buena sintonía con el gobierno de Alberto.