El Senado aprobó la ley que prórroga la Emergencia Alimentaria por unanimidad, con 61 votos a favor, y escaso debate entre los bloques. Se trató de la primera sesión en dos meses.
La jornada, al igual que en la Cámara de Diputados, fue breve ya que existió consenso previo entre la oposición y el oficialismo de sancionar la iniciativa dada la coyuntura social y económica. En ese sentido, María de los Angeles Sacnun (FPV-Santa Fe) señaló que «el momento del país no es para hacer declaraciones grandilocuentes».
El único contrapunto se produjo entre el líder del Fpv, Marcelo Fuentes, y Luis Naidenoff (Cambiemos). El neuquino manifestó que «estamos ante un hecho político significativo, estamos ante la carnalidad de la visibilidad del hambre», palabras que fueron respondidas por el radical: «Al final, si hablamos de pobreza en el año 2015, cuando nos hicimos cargo, la pobres tenían un indicador del 30%., el 34% de los argentinos en situación de precariedad e informalidad y 50% de los chicos no habían terminado la secundaria», aseveró.
Mientras que Adolfo Rodríguez Saá (PJ-San Luis), quien tuvo un acercamiento a Cambiemos, destacó que la pobreza y la indigencia alcanzan al 40% de la población y se preocupó por destacar que la emergencia alimentaria no es una novedad. «Estamos prorrogando una emergencia que está vigente desde 2002», señaló el puntano
Vale destacar que el proyecto consta de cuatro puntos básicos. Primero, apunta a cubrir los requisitos nutricionales de niños hasta los 14 años, embarazadas, discapacitados y ancianos desde los 70 años en situación de pobreza. Propone un aumento mínimo del 50 por ciento de las partidas nacionales para alimentación y nutrición para 2019.
Además, plantea que desde 2020 las partidas presupuestarias se actualicen cada 3 meses en relación con la inflación y la Canasta Básica Alimentaria y prórroga la emergencia hasta el 21 de diciembre de 2022.