En Diputados el recambio viene con muy poca actividad y se respira una tensa calma

Con el tiempo vigente de las sesiones ordinarias extendidas, la Cámara Baja se encamina a tener el debate del Presupuesto 2022 y la posible visita del ministro de Economía Martín Guzmán, casi como único objetivo antes de fin de año. La expectativa por el Plan Plurianual, los proyectos que podrían perder estado parlamentario y la duda sobre un posible acuerdo con el FMI.

A esta altura lo único seguro en los despachos de diputados y diputadas es que el martes 7 de diciembre habrá una sesión preparatoria para la asunción de los que van a protagonizar el recambio a partir del 10.

El resto es absoluta incertidumbre.

No saben si Martín Guzmán va a ir a debatir el Proyecto de Ley del Presupuesto 2022 y hasta se confunde esa norma, llamada la ley de leyes, con el envío prometido por Alberto de un Plan Plurianual, anunciado en la comunicación grabada el 14 de noviembre y emitida ese mismo día en el medio de la difusión de los resultados provisorios de las elecciones legislativas.

Esta semana que concluye, pasó sin escándalo que la oposición amenazara con no dar quórum para una sesión que finalmente no fue convocada para el martes 30 de noviembre. El mecanismo, casi extorsivo, de no debatir y aceptar perder (¿será una regla derogada del juego democrático?), había sido puesto en práctica el 5 de octubre con la discusión de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos. Ese día, legisladores de la oposición, algunos de los cuales estaban de acuerdo con la norma, condicionaron su presencia a la formalidad de haber sido convocados a la sesión por fuera del horario administrativo de la Cámara. Finalmente, tres semanas después y sorteando el lobby empresario la propuesta se convirtió en ley.

Proyectos con dictamen perderán estado parlamentario si no se tratan antes de fin de año

En estos días, se había especulado con una sesión donde se tendría que haber discutido el proyecto conocido como Ley de Envases, otra iniciativa que pese a tener dos dictámenes favorables de comisión, de contar con un amplio respaldo popular y de tener un positivo impacto en materia ambiental, sanitaria, social y económica, no pasó el filtro de las presiones y ni siquiera la sesión fue convocada, ante la duda del oficialismo de poder comenzar a debatir.

Entre la búsqueda de consensos y el lobby empresario, no hay fecha cierta para debatir la Ley de Envases

Otras iniciativas, también en carpeta para la sesión que no tuvo lugar, era la ley de Cannabis medicinal e industrial (que ya tiene aprobación del Senado) y la nueva ley de enfermedades de transmisión sexual. Ambas perderían estado parlamentario si no se aprueban antes del 31 de diciembre, día en que termina la extensión de las sesiones ordinarias.

Otro tanto ocurre con la prórroga hasta el 23 de noviembre de 2025 de la ley de Emergencia de Tierras Indígenas, que permite frenar los desalojos de poblaciones aborígenes, el proyecto que extiende por 50 años el fomento de industrias culturales, así como la iniciativa para crear un régimen transitorio de reintegros impositivos para la adquisición de las unidades que prestan el servicio de taxi.

También pueden volver al archivo el dictamen favorable del proyecto que crea una campaña nacional para la promoción de la donación voluntaria de plasma inmune proveniente de personas que padecieron Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA) en la zona endémica del territorio Nacional Argentino.

Esperan a Martín Guzmán para que presente Presupuesto 2022

La agenda económica

El Gobierno tenía pensado poner en debate una ley incentivos fiscales para la construcción, otra iniciativa para que los créditos hipotecarios se ajusten por variación salarial y no por UVA, y una nueva ley de Hidrocarburos. También un proyecto para la promoción del turismo y la gastronomía, una iniciativa vinculada a beneficios impositivos para la agroindustria promovida por el ministro Julián Domínguez, y una ley para la industria automotriz y autopartista, además de la ley de Presupuesto 2022.

En tanto, el Plan Plurianual, sobre quien Cecilia Todesca, vicecanciller y vocera de la última reunión de Gabinete económico, dijo no poder dar una fecha exacta del envío, es a esta altura una incógnita. Más allá que se conocen lineamentos generales en torno a una senda de variables macroeconómicas para los próximos años (en términos de inflación, crecimiento de la actividad y tipo de cambio), a nadie escapa es que eso estará atado a lo que podríamos llamar la madre de todas las batallas: el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Sí el Plan Plurianual, el Presupuesto 2022 y los proyectos de leyes vinculadas a diversos aspectos de la economía mencionados en esta nota, son aprobados o no, si se debaten antes o después de un posible acuerdo con el Fondo, es algo mucho más complejo que determinar el orden de los factores. Porque en este caso el producto sí va a ser alterado. Lo saben todos y todas, oficialistas y opositores. Porque por el Congreso deberá pasar el texto, el espíritu y los detalles de lo que eventualmente se firme con el Fondo Monetario Internacional, dada la Ley de Sustentabilidad de la Deuda, aprobada en febrero de este año.

Por eso, lo que ahora parece una aparente quietud en diputados (algo similar se podría decir del Senado), podemos comenzar a interpretarlo como la tensa calma. Esa de la que hablan Los Auténticos Decadentes en “Un osito de peluche de Taiwán”: la calma que antecede al huracán.

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