El ministro del Interior, el ministro más cercano a Cristina, cerró su visita europea con una entrevista al diario El País. De este modo tomó distancia de la postura de Máximo, cuya renuncia la jefatura del bloque y la incertidumbre sobre su postura a la hora de votar, ponen en tensión el paso del acuerdo por el Congreso.
Wado De Pedro no dudó en septiembre, tras la derrota en las PASO y fue el principal funcionario en poner la renuncia sobre la mesa de Alberto, en un operativo coordinado desde el Instituto Patria y el Senado.
Ese momento de tormenta pasó para el Gobierno en noviembre, cuando logró achicar la ventaja que sacó Juntos para el Cambio. La elección general atemperó los ánimos y, en definitiva, aunque la historia diga que Diego Santilli le ganó a Victoria Tolosa Paz en la estratégica provincia de Buenos Aires, los estadísticos de la política se quedaron con el dato del empate.
El resultado final es una Cámara de Diputados donde poco cambió, con el Frente de Todos como primera minoría y sin quórum propio, como ocurría antes. En el Senado el panorama quedó similar, salvo que por primera vez el peronismo (con todas los matices que implica esa definición), no tendrá quórum propio desde 1983.
Fuga de divisas, comienza a tomar forma la investigación sobre la deuda del macrismo
En ese contexto, la decisión de Máximo de renunciar a conducir el bloque en desacuerdo con las negociaciones y el resultado de lo que ahora se conoció como acuerdo con el Fondo, tiene peso simbólico y probablemente en los votos.
¿Es acaso la postura de Wado, apoyando con «drámatico pragmatismo», un modo de equilibrar las tensiones internas del FdT?
Algunos diputados ya expresaron que votarán a favor del acuerdo con «la nariz tapada», como Carlos Heller, presidente de la estratégica Comisión de Presupuesto y el sanjuanino José Luis Gioja, dos veteranos de mil batallas que entienden la encerrona de la situación y expresan aquello que de Alberto para abajo, nadie desconoce: es un acuerdo producto del Stand-By original de Mauricio Macri en 2018.
A esta altura los contrafácticos del estilo «había que haberse puesto firmes apenas se asumió», son un ejercicio de la retórica. Pasaron los dos años y la realidad indica que este lunes se debate en comisiones y el jueves se votaría en Diputados, aunque precisar fechas y momentos fallidos fue la marca del anunciómetro donde todos perdimos en estos dos años.
Wado, que estuvo durante toda la semana de gira por España, sostuvo que el acuerdo que el Gobierno envió al Congreso “es el comienzo de la solución” al problema de la deuda y “evita una catástrofe en lo inmediato”.
“Confiamos en que van a acompañar la solución a un acuerdo que ellos tomaron en 2018″, dijo sobre el voto de Juntos por el Cambio en el Congreso, otro de los focos del análisis previo para el ejercicio de deshojar la margarita de los votos: este no vota-este vota en contra-aquel se abstiene-aquellos se ausentan. Y dada la teatralidad de la política legislativa, porqué descartar una retirada en masa de parte de la oposición a la hora de votar, como pasó en la Asamblea Legislativa. Porque si bien es cierto que el acuerdo no será debatido y solo se votará, la gestualidad televisada es parte de la construcción política.
Nunca los programas políticos de la televisión tuvieron tan fácil el decorado armado, con el recinto o el Salón de los Pasos Perdidos como parte del set de los estudios.
Wado también habló sobre la oposición: “Hoy los opositores argentinos son los mismos que gobernaron en la crisis de 2001 y se terminaron yendo. Esperamos que no sean otra vez los responsables de generar una crisis como en 2001″.
El ministro también se refirió al organismo internacional dijo que “el Gobierno argentino tiene la voluntad de pagar, pero la pregunta es si el FMI tiene la voluntad de dejar que Argentina crezca para poder cumplir”.
Las diferencias internas que expresó Máximo Kirchner fueron abordadas por Wado que dijo que La Cámpora piensa que la “independencia económica y la soberanía política son fundamentales para que los países crezcan”.
“Hay determinados condicionamientos del FMI que no concuerdan con la realidad que vivimos en Argentina”, señaló el funcionario.