La reunión de Unidad Piquetera con la UTEP dejó como resultado una confluencia inesperada hace pocas semanas. La calle y la crisis unen lo que la política partidaria separa. Las marchas que se vienen en la nueva agenda.
No llegaron a un acuerdo común para un plan de lucha unificado, pero tanto desde la dirigencia de Unidad Piquetera, como desde los representantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, coincidieron en acciones tácticas que los llevarán a participar y apoyará las medidas que tomen cada una de ellos.
Con asambleas a la vera de las rutas, algunos cortes y acciones en todo el país, organizaciones sociales alineadas con el gobierno protestaron en la jornada del miércoles.
Las acciones la UTEP habían sido decididas en una serie de asambleas realizadas el martes de la semana pasada de las que participaron de manera solidaria los dirigentes de la Unidad Piquetera con Eduardo Belliboni a la cabeza.
De la jornada también participaron la CTA de los Trabajadores de Hugo Yasky y la CTA Autónoma de Ricardo Peidró y Hugo “Cachorro” Godoy. Sin compartir el reclamo del salario universal, la Unidad Piquetera participó en forma solidaria con un acto en el Obelisco. En el acto de cierre, el líder de la UTEP hasta ahora identificado con el Frente de Todos lanzó un fuerte mensaje al gobierno: «¿Para qué te pusimos ahí Alberto?», arrancó para luego en forma más directa señalar que «es obvio que esto no da para más. Si no te gusta el salario universal, inventá otra cosa».
En paralelo, el “mercado” monologó como lo hace desde la asunción de Silvina Batakis y una de sus expresiones de guerra como es el dólar ilegal, llegó a niveles que rozaron los 320 pesos.
La nueva agenda
Hace unos días, en el local central del Partido Obrero (brazo político del Polo), se había realizado una reunión común entre las organizaciones sociales oficialistas también conocidas como el triunvirato de San Cayetano (UTEP, CCC, Barrios de Pie Somos), y las organizaciones independientes e identificadas con la izquierda agrupadas en la Unidad Piquetera.
Entre los puntos de contacto estuvieron la realización de una acciones comunes contra la criminalización de la protesta social y la ofensiva judicial contra las organizaciones que se realizó el martes en la provincia de Jujuy y en la Casa de esa provincia en la Ciudad de Buenos Aires.
Ese viernes quedó pendiente la posibilidad de una medida común, con detalles a definir luego de un cuarto intermedio que se mantuvo hasta este miércoles.
De este último encuentro salió la propuesta de una movilización el miércoles 27 de julio y la participación de todos estos sectores en la marcha de la Confederación General de los Trabajadores (CGT), del 17 de agosto. A esa fecha se sumó también la Central de los Trabajadores Argentinos Autónoma (CTA-A), liderada por el diputado nacional del Frente de Todos Hugo Yasky.
Pese a las diferencias que expresó Belliboni, del Polo Obrero, respecto a que las centrales sindicales no tienen una respuesta de fondo a la situación y no incluyen más que generalidades, igualmente se plegarán a la movida. La calle es un lugar de presión y acumulación y pese a la dispersión, la historia argentina está llena de ejemplos de luchas populares en las que confluyen sectores parados en veredas opuestas.
Las demandas
En este momento, entre ambos sectores de los movimientos hay un punto de acuerdo en rechazar lo que todos denominan una política de ajuste de la ministra de Economía Silvina Batakis, aunque hay divergencias en torno a los reclamos concretos.
Las organizaciones oficialistas sostienen la necesidad de avanzar en el proyecto de salario universal que garantiza un ingreso de $14 mil para todos los trabajadores desocupados y en condiciones de precarización. En tanto que Unidad Piquetera pide la universalización de los programas vigentes hoy valuados en $22 mil, un bono de $20 mil y, entre otros puntos, la creación de un plan de obras públicas y vivienda para generar un millón de puestos de trabajo.
