El ministro de Salud Ginéz González García confirmó que a partir de este viernes comenzarán a realizarse testeos voluntarios a pasajeros en estaciones de trenes y subtes para medir la circulación del virus entre la población de Buenos Aires.
El uso del transporte público es una de las principales fuentes de contagio, por lo que se decidió comenzar con los testeos rápidos sobre usuarios de trenes y subtes. “Este viernes vamos a empezar con reactivos que se usan para estudios epidemiológicos para detectar asintomáticos en puntos críticos, de gran concurrencia como Constitución, Once y Retiro”, explicó González García, aclarando que el objetivo es “empezar a ver en muestras de población cómo estamos con respecto a asintomáticos que tengan anticuerpos que demuestren que han estado en contacto con el virus”.
Según confirmó el ministro, el test, que definió como “rápido y simple”, se realizará sobre voluntarios: “Implica un pequeño testeo, muestra de sangre en las personas para ver si estuvieron en contacto con el virus aunque no se hayan dado cuenta, por lo cual tienen anticuerpos”. Luego detalló que a este tipo de estudios “se los llama erróneamente reactivos veloces” pero que en realidad “se tiene rápido el resultado, pero lo único que mide es si la persona estuvo en contacto con el virus hace algunos días, no sirve para diagnóstico”.
Coronavirus: Hay dos provincias sin casos y tres sin reportar positivos desde hace semanas
Respecto de la polémica sobre la baja cantidad de tests rápidos que se vienen aplicando en nuestro país, el funcionario afirmó que “se está testeando todo lo que tiene que ser testeado”. Y añadió: “La semana entrante se comprarán 300.000 pruebas para PCR, que es el elemento más contundente para probar si una persona tiene o no el virus. A mí me parece que es un falso dilema plantear esto de los testeos y que hay muchas personas interesadas. También surgen los ‘vendetest’. Hoy, en Mendoza, dieron positivo con un test que compraron a Corea y, luego, hicieron otro que dio negativo”.
González García sostuvo que en esta pandemia “nadie tiene una receta de cómo seguir, hay un plan estratégico que venimos siguiendo y no estamos viviendo las tragedias que viven los sistemas de salud de otras partes del mundo donde no se aplicaron las medidas a tiempo”. Y agregó: “Estamos poniendo especial atención a los grupos de adultos mayores que viven en barrios vulnerables. Allí lo que decidimos fue establecer un aislamiento para todo ese grupo poblacional para que nadie salga o entre y el mismo criterio es lo que aplicaremos con los pueblos del interior, todo lo que hagamos para defender a los grupos vulnerables es poco”.
Luego descartó las críticas sobre una posible manipulación de las cifras diarias de contagios y muertes: “Hemos demostrado una transparencia absoluta, uno puede esconder muchas cosas pero no puede esconder los muertos. Si algo hemos hecho desde un principio, es convocar a los mejores infectólogos y epidemiólogos, a las sociedades científicas y de bioética, este es un mecanismo que no es común que se haga”.
El titular de la cartera sanitaria no se mostró favorable al uso obligatorio de barbijos para salir a la calle: “No hay ninguna demostración de que sea útil. Está bien que una persona lo use para tener la sensación de seguridad, pero acá juega un poco también la psicología, no es una cuestión de fondo si ‘barbijo sí o barbijo no’. Debe ser usado sí o sí cuando deba ser usado”.
En cuanto a la continuidad de la cuarentena, que se espera sea confirmada en los próximos días por el presidente Alberto Fernández, consideró: “La cuarentena va a seguir pero de distinta manera, estamos entrando en otro tipo de fase donde estamos viendo por geografía porque la Argentina son varias Argentinas, entonces veremos según el nivel de evolución de la pandemia. Hay dos provincias que no tienen casos, y siete u ocho provincias que hace semanas no tienen nuevos casos”.