La CGT se reúne con Pichetto mientras sigue evaluando si convoca a un paro general

Después del veto presidencial contra la ley que morigeraba los tarifazos, la CGT analiza la posibilidad de convocar a un paro general. Esta tarde recibirá al senador Miguel Ángel Pichetto y otros legisladores del PJ para analizar el tema. El moyanismo y otros sectores del sindicalismo argentino presionan fuerte en este sentido. Hugo Yasky, dirigente de la CTA, planteó que el sindicalismo “está en un momento justo para responder con un paro general al veto de Macri”.

A partir de las 16 de este jueves, el consejo directivo de la Confederación General de los Trabajadores recibirá en la sede de calle Azopardo al jefe del bloque Argentina Federal Miguel Ángel Pichetto, acompañado por otros legisladores peronistas, como parte de una serie de reuniones que viene teniendo con sectores políticos y sociales para evaluar la posibilidad de convocar a un paro general contra las políticas económicas del Gobierno, incluyendo el tema tarifario y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ayer el triunvirato cegetista (Rodolfo Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña) se reunió con obispos de la Comisión de la Pastoral Social encabezados por su presidente, el obispo de Lomas de Zamora monseñor Jorge Lugones, para, según un comunicado de la Central de trabajadores, intercambiar “sobre el  presente que atraviesa el pueblo trabajador y unificar posturas para el trabajo conjunto”. El mismo texto confirma que la CGT participará de los encuentros convocados por el Gobierno para avanzar en un “gran acuerdo nacional” para encarar la discusión del Presupuesto 2019 con una perspectiva de reducción del déficit fiscal, tal como lo exige el FMI, pero aclarando que lo hará “sin expectativas”.

Después del encuentro con los obispos, Schmid declaró: “Nosotros siempre vamos a estar predispuestos al diálogo, y de ser citados, acudiremos sin expectativas, puesto que los intentos anteriores solo han logrado la continuidad de los despidos y la intransigencia, como sucedió con la Reforma Previsional”.  “Ratificamos nuestra vocación de diálogo, pero no permitiremos que se siga avasallando al pueblo trabajador”, concluyó.

Este miércoles la CGT también confirmó su adhesión oficial a la Marcha Federal por Pan y Trabajo convocada por los movimientos sociales, que ya se encuentra en curso en todo el país para confluir este viernes en la Ciudad de Buenos Aires. Luego del veto presidencial, desde los movimientos sociales también confirmaron su adhesión a la eventual convocatoria a un paro general. Rafael Klejzer, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), consideró que el veto “es un gran error, es tirar nafta al fuego, la suba de tarifas es más inflación” y anticipó: “Vamos a ser parte del paro general”.

Ya la semana pasada diversos dirigentes del gremialismo más combativo venían impulsando esta perspectiva. El camionero Pablo Moyano y los referentes de la CTA Hugo Yasky y Pablo Micheli se reunieron días atrás con el titular de la Conferencia Episcopal, monseñor Jorge Ojea, quien incluso manifestó el respaldo eclesiástico a la convocatoria “La patria está en  peligro”, que el pasado 25 de mayo convocó a una multitud en el Obelisco. Luego del veto, Yasky, que también es diputado por el FPV, consideró que “el sindicalismo está en un momento justo para responder con un paro general al veto de Macri”. “Si hay veto, hay paro”, añadió el dirigente luego de la conferencia de prensa de Marcos Peña de esta mañana.

Más allá de los posibles anuncios de la CGT luego de la reunión con los senadores peronistas, se estima que una posible convocatoria a un paro general se podría realizar luego de la próxima reunión de consejo directivo, que podría realizarse en la segunda semana de junio ya que durante la próxima semana muchos gremialistas se encontrarán en Ginebra participando del 107 congreso anual de la Organización Internacional del Trabajo. De todos modos, la perspectiva de un paro se enfrenta a la sostenida táctica “dialoguista” de los “gordos” e “independientes” dentro de la CGT, pero las presiones de las bases y el malhumor popular pueden sumar presiones para inclinar la balanza hacia el otro lado.

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