Jerome Powell, el nuevo presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (conocida como Fed), confirmó esta semana ante el Congreso que se seguirá aumentando gradualmente la tasa de interés con el objetivo de contribuir a la meta de una inflación anual del 2%. Tras sus declaraciones, todos los bonos del país del norte cayeron en sus cotizaciones. La confirmación complica el panorama para nuestro país, que deberá pagar más por el financiamiento externo.
La dinámica de suba de tasas de la Fed, iniciada en el mes de noviembre del año pasado, en combinación con los mejores niveles de actividad de la economía estadounidense, lograron elevar la tasa de los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años de 2,42% al 2,91% actual, lo que implica un costo de endeudamiento externo 49 puntos básicos más elevado. El Gobierno de Mauricio Macri anticipaba que el impacto de esta suba se vería compensando por la reducción del riesgo país argentino, pero en vez de bajar el riesgo país (EMBI+ Argentina) subió de los 359 puntos a más de 400, para finalmente estabilizarse en los actuales 397 puntos básicos.
El presidente de la Fed explicó que “la inflación sigue debajo de nuestro objetivo de largo plazo de 2% y, en la opinión de la Comisión Federal de Mercado Abierto, incrementos graduales adicionales en las tasas de los fondos federales promoverán de la mejor forma el logro de nuestros dos objetivos”. En ese sentido, Powell anticipó a la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes que continuará con la suba gradual suba de la tasa de interés de referencia durante todo este año. Se prevén por lo menos tres nuevas subas (en vez de las dos previstas previamente), además del aumento de 0,25% de diciembre del año pasado.
Luego de elogiar a su antecesora (Janet Yellen, a quien reemplazó a inicios de este mes) ante los congresistas estadounidenses, Powell se manifestó optimista y afirmó que «el viento en contra que padeció la economía de Estados Unidos en años anteriores ahora se convirtió en viento a favor». La recuperación económica se manifestó en un fuerte crecimiento del empleo, con más de 179.000 puestos de trabajos creados por mes en la segunda mitad de 2017 y una tasa de desocupación de 4,1% (la más baja en 17 años).
La suba de tasas en Estados Unidos implica mejores rendimientos para los capitales financieros, que tienden a abandonar los países emergentes para dirigirse a los EEUU, con lo que naturalmente se encarece el financiamiento externo para nuestro país, lo que complica una de las estrategias centrales del equipo económico de Cambiemos que a lo largo de los últimos dos años apostó a tapar con deuda la brecha generada por el creciente déficit fiscal.