La foto que Alberto quería, con Martín Guzmán ante todos los gobernadores, quedó incompleta. La oposición pidió que se haga en el Congreso, cuando ya la convocatoria había sido realizada. Solo la presencia de enviados de las provincias radicales, descomprimió en parte la situación. La puerta está abierta para un nuevo encuentro en la segunda quincena de enero. El rol de Sergio Massa y la nueva posible reunión.
Cuando el ministro de Economía Martín Guzmán, se encontró en el Whatsapp con que habían pasado varias horas desde los tildes celestes del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el Gobierno supo que la llamada a explicar la marcha de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, iba a tener una debilidad de origen.
La idea de mostrar al mundo un cierto consenso interno en la idea oficial de aplazar los pagos para poder crecer, se encontró con un escollo importante. Y con una paradoja que la política argentina ofrece como material de estudio: los que plantean la institucionalidad, la República, la seguridad jurídica y las reglas claras, cuando fueron gobierno tomaron una deuda monumental que no fue consultada con nadie y tampoco pasó por el Congreso.
Para el Gobierno, Larreta privilegia «la interna de Juntos por el Cambio»
Pero cuando esa alianza política está en la oposición, demanda que el Gobierno acuda al Parlamento para que informe y acuerde cómo hará para resolver el problema.
La originalidad argentina tiene la curiosa marca de superarse a sí misma.
Sólo el llamado de Alberto a Gerardo Morales hizo que el radical que gobierna Jujuy envíe a su vicegobernador a la reunión en el Museo del Bicentenario. Lo mismo hicieron sus pares de Mendoza, Rodolfo Suárez, que mandó al ministro de Economía provincial; y Gustavo Valdez, de Corrientes, que designó a su vice en representación.
La ciudad de Buenos Aires, doble falta. Ni Rodríguez Larreta, ni algún enviado. En 20 minutos de subte se llega desde Parque Patricios a la Casa Rosada, pero las presiones de los «halcones» de JxC pesan más que una convocatoria oficial a conocer el estado de situación del tema que condiciona el desarrollo de la economía argentina por la próxima década: la deuda externa.
Que no se corte en Buenos Aires
La reunión del miércoles en el Museo del Bicentenario, encabezada por el propio Alberto, el jefe de Gabinete Juan Manzur y la exposición principal de Martín Guzmán dejó, inclusive al interior del Frente de Todos gusto a poco. Algunos señalan que faltaron definiciones y que las expectativa de encontrarse con más detalles, se supone que desconocidos hasta ahora, de la marcha de las conversaciones técnicas con el FMI, no se cumplieron.
Pero toda esa cuestión quedó de lado en apenas unas horas.
El comunicado de la Mesa Nacional de Juntos por el Cambio, del pasado jueves, tiene un párrafo que ordenó las filas en el oficialismo con una formalidad que es más que un detalle de agenda, es una provocación.
«El gobierno nacional, en la reunión que se llevó a cabo ayer en la Casa Rosada, no presentó ningún programa, por lo que es indispensable que a la reunión del lunes traigan información concreta y sustancial sobre cuáles son los pasos a seguir para que la Argentina retome el camino del crecimiento. A dicho encuentro asistirán los gobernadores y presidentes de los bloques que integran Juntos por el Cambio. En este sentido remarcamos la importancia que este diálogo se dé en el Congreso contemplando a toda la representación parlamentaria», señala el texto en su segundo párrafo.
En el Gobierno no cayó nada bien que desde la oposición les fijaran la fecha de la reunión y les remarcaran que debían llevar «información concreta y sustancial», en un ninguneo que solo los buenos modales públicos de Martín Guzmán no dieron lugar a una respuesta del propio ministro.
Otra curiosidad: Rodríguez Larreta dice (es uno de los firmantes de la Mesa Nacional), que va a ir a una reunión que no fue convocada, pero no responde y termina faltando a la que se efectivamente se realizó. No es un problema de comunicación, es patear la pelota hacia adelante y afuera, para ganar metros y tiempo, como en el rugby.
Pese al desplante de la oposición, el presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa tendió un nuevo puente con Gerardo Morales para tratar de combinar el a esta altura famoso encuentro de Alberto y Guzmán con la oposición, incluyendo a los varios líderes que JxC tiene en el Congreso. Un aislamiento por contacto estrecho de Massa, por Covid de su esposa Malena Galmarini, postergó esa posibilidad y ahora la fecha parece estar ubicada entre el lunes 17 y el martes 18 de enero.
Si el Gobierno convoca a extraordinarias a partir del 17 de enero, el Congreso estará en pleno funcionamiento. De todos modos, la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda no se toman vacaciones. Habrá que ver si los mensajes son respondidos. El doble tilde celeste en el celular puede pasar una vez. La siguiente se llama mojada de oreja.