La muerte de Débora Pérez Volpín fue un suceso quiere sorprendió a todo el arco del radicalismo porteño. Los compañeros de bloque de la ex periodista, que se enteraron de la noticia por la legisladora y jefa de bloque de Suma +, Inés Gorbea, todavía no salían de su asombro. Sin embargo, mientras en las tapas de los diarios y en horas de programas de televisión se dedicaban a exponer los motivo detrás de su muerte y la actuación de los profesionales de la clínica La Trinidad de Palermo, en el seno de su espacio político se terminaba de dirimir una cuestión clave para el funcionamiento parlamentario: quién sería su reemplazante.
Dos siempre fueron los posibles reemplazos, el quinto en la lista, el ex funcionario porteño y egresado de la Facultad de Derecho de la UBA, Leandro Halperín, de muy buena relación con uno de los hombres fuertes del Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, su secretario de Medios Marcelo Nachón, y la psicóloga e hija del periodista del Grupo Clarín Marcelo Bonelli, Bárbara.
Cada uno de ellos responde a un diferente sector dentro de Suma +. Desde su génesis el anterior ECO y el ahora Evolución se manejó por la regla de los tercios. Un candidato para el radicalismo, uno para Lousteau y otro, en menor medida, para el socialismo. Así trabajó desde 2013 cuando existía el frente UNEN, y así continúa.
Pérez Volpín, por más de ser una ex militante universitaria de Franja Morada, era una de las fichas del ex embajador argentino en los Estados Unidos, Martín Lousteau. Por ese motivo fue quien sostenía que el reemplazo también debía ser de ese «palo» es por eso que era el principal impulsor de Bonelli, quien se desempeña como secretaria parlamentaria del bloque en la Legislatura.
Sin embargo el radicalismo no estaba de acuerdo con esa cuestión. «Siempre es preferible uno nuestro, por más que coseche bronchas y pocos elogios, por sobre uno que sea de otro espacio», explicó una fuente partidaria. Es por eso que desde el partido centenario sostenían que el reemplazo debía ser Halperín y no Bonelli. Desde el entorno de Lousteau, por su parte, afirmaban que Bárbara debía ser la reemplazante por la cuestión del cupo femenino, aunque la Ciudad no cuenta con un Código Electoral propio ya que la iniciativa del Gobierno porteño ya perdió estado parlamentario.
Esa misma discusión se dio también en el ámbito del oficialismo. Dos de los hombres de peso en el Recinto, el vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, y el jefe del bloque de Vamos Juntos, Agustín Forchieri, mantuvieron ese debate. El primero de ellos sostenía que debido a que la Ciudad no tiene un código propio aún debía regirse por el nacional debido a la falta de reglas, mientras que el segundo afirmaba que debía mantenerse el orden, tal y como sucedió con el reemplazo de Joanna Picetti en el Congreso.
Es por estos motivos que desde dicho espacio se esforzaron para evitar mostrar fracturas sobre la cuestión y dejar en claro que no hubo disputas internas por la sucesión.
El primer día del velorio se terminó de dirimir esa discusión. Halperín tomaría el lugar vacante de Pérez Volpín. Dicha banca sería ocupada oficialmente después de la primera sesión ordinaria en marzo.