La Cámara Federal rechazó el pedido de la defensa de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner de que le sean devueltos los bienes secuestrados en los allanamientos a sus domicilios en Recoleta y El Calafate. Entre estos se cuentan 33 cuadros y esculturas, que la justicia decidió retener, recordando que se encuentran sujeta a un embargo de 1.500 millones de pesos.
Según el fallo, firmado por los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, “no corresponde hacer lugar a la devolución pretendida, en atención a que resulta sustancial mantener a resguardo todos los objetos de valor considerable que fueran incautados en el domicilio de la imputada, con el objeto de asegurar la concreción de una eventual acción judicial”.
El rechazo al planteo de la actual senadora de Unidad Ciudadana cobra otro sentido en un escenario en el que se encuentra vigente un decreto presidencial sobre la Extinción de dominio, destinado a recuperar dinero por la venta de bienes incautados en casos de narcotráfico o de corrupción política.
Los allanamientos en los que fueron secuestrados estos bienes se llevaron adelante a fines de agosto del año pasado, en el inicio de la famosa causa de los cuadernos del chofer arrepentido Oscar Centeno. Algunos de los testigos dijeron que parte del dinero de las coimas para acceder a contratos en la obra pública eran entregados en el departamento que compartían Cristina y Néstor Kirchner en Recoleta. Así, con el acuerdo del Senado, se llevaron adelante los allanamientos al domicilio de Juncal y Uruguay, así como a las viviendas de Río Gallegos y El Calafate.
Desde entonces, la defensa de la ex presidenta viene reclamando al juez federal Claudio Bonadío que se devuelvan algunos de los elementos secuestrados, presuntamente para pericias, entre las que se cuentan numerosas obras de arte. Según la defensa, hubo un “registro de domicilio nulo”, por las numerosas irregularidades generadas durante los procedimientos. En una de sus comunicaciones a través de redes sociales, Cristina Kirchner denunció el objetivo de esos secuestros aparentemente sin vinculación con el caso: “Es para que vos creas que en mi casa había un museo y te indignes por eso y no por los nuevos tarifazos de la luz, del gas y del transporte. De manual”.
Según la defensa, la mayoría de esos cuadros y esculturas fueron recibidos por la ex presidenta “en el ejercicio de sus funciones”, por razones de cortesía, protocolo o costumbre diplomática. También se destacó que al momento de los obsequios no estaba en vigencia el régimen de Obsequios a Funcionarios Públicos, que comenzó a aplicarse en 2017, que dispone que se deben dar a conocer todos los regalos recibidos y los viajes que realicen financiados por terceros.