El oficialismo confía en poder recortar la diferencia con Cristina Kirchner en el bastión del peronismo bonaerense, donde María Eugenia Vidal designó al actual ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro para que lidere el ordenamiento político del distrito, y en las últimas tres elecciones viene achicando la diferencia con el kirchnerismo, el cual necesita una amplio triunfo allí para tener oportunidades de ganar en la votación general de octubre. El crecimiento de Cambiemos disparó todas las alarmas en el entorno de Verónica Magario y Fernando Espinoza de cara a 2019.
Pese a que se trata de un distrito esquivo, en el macrismo aseguran que están empezando a hacer pie: En las PASO de 2015 obtuvieron 19,76% frente al 51,50% del FPV; pasando al 23,12% versus el 48,19% en las presidenciales de ese mismo año; y el 24,5% contra 46,73% en agosto, cuando Cristina Kirchner se impuso a Esteban Bullrich. En total, el kirchnerismo perdió en dos años cinco puntos, mientras que Cambiemos creció lo mismo, un total neto del 10% a favor del actual oficialismo en un distrito donde hay 1.260.000 personas habilitadas para votar.
En Cambiemos sostienen que ese crecimiento tiene dos grandes secretos: la obra pública y el ordenamiento político; para lo segundo, Vidal designó como armador y facilitador del distrito a Alejandro Finocchiaro cuando era su ministro de Educación pronvicial y lo continúa siendo ahora que está en Nación. El profesor universitario logró alinear los diversos sectores que componen Cambiemos, aunque aún no pudo trasladar ese ordenamiento a los miembros propios del Concejo Deliberante, donde tienen 6, y aspiran a tener 8 desde diciembre en el bloque presidido por Miguel Calvete.
La principal espada política de Finocchiaro en el distrito es Hernán Berisso, mano derecha del ministro de Educación y a quien Vidal, además, colocó como candidato a diputado nacional en el casillero once de la lista liderada por Graciela Ocaña y “Toty” Flores, otro de los hombres de peso en La Matanza. Berisso recorre a diario el distrito para contener a los distintos actores políticos que componen la alianza Cambiemos; incluso, el hombre de Finocchiaro se encarga personalmente de coordinar los timbreos en La Matanza y es quien avisa al resto de los dirigentes cuando las figuras nacionales o provinciales desembarcan allí.
Además de Finocchiaro, Jorge Triaca, otro miembro del Gabinete nacional también tiene injerencia en La Matanza, aunque el titular de la Cartera de Trabajo acompaña el esquema de su par de Educación; de la misma manera que Miguel Saredi, dirigente con pasado en el massismo y el kirchnerismo, quien se terminó alienado con el elegido por Vidal. De la misma forma se encolumnaron los radicales referenciados con Sergio Rauch, quien pese al caos que es el centenario partido en dicha localidad, tiene el sello de la UCR.
Asimismo, Diego Lobo, titular de IOMA La Matanza; Mirta Redes, Concejal y referente de la mesa Pro de Isidro Casanova; el candidato a diputado provincial, Jorge Lampa y el radical Enzo Gioia, quien en 2015 decidió ir a la interna contra el Pro; también aceptaron la bajada de línea de Vidal que cuenta con la supervisión directa del jefe de Gabinete provincial, Federico Salvai.
Una vez acomodado el armado político, Berisso se aboca al armado de la jornada electoral de octubre, para ello, Cambiemos tiene dispuesto repartir más de un millón de boletas, casa por casa, para evitar que sus posibles votante tengan algún inconveniente en las urnas. Además, para reforzar la fiscalización, se dispuso el desembarco del grupo G25 en el distrito, como también buscan apuntalar el control sobre el Correo Argentino local, del cual tiene reparos a la hora de procesar datos.