Estela Díaz, ministra bonaerense de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, planteó la necesidad de avanzar en la elaboración de una ley “integral” contra la violencia de género, señalando además la importancia de replicarla a nivel Nación.
Díaz explicó que en lo que hace a la violencia de género su cartera es la autoridad de aplicación de la legislación de violencia familiar, aunque por el momento la provincia no tenga aún una ley integral de violencia, objetivo en el que están trabajando. Desde su Ministerio ya se creó una subsecretaría que aborda las políticas contra la violencia por razones de género, que tiene áreas de atención, de prevención y de investigación, entre otras.
Alberto y su gabinete participaron de la capacitación en género y violencia contra las mujeres
“Nosotras vemos al femicidio como la punta extrema de esa violencia, pero eso se asienta en un contexto de otras violencias invisibilizadas, no reconocidas. La mayoría de los femicidios son producidos por ex parejas”, detalló la funcionaria. Luego anticipó que van a trabajar por tener “un área que va a trabajar lo que llamamos masculinidades para la igualdad y dispositivos de atención con los violentos”. Consultada acerca de la importancia de los botones antipánico, comentó que en la provincia “ya se está implementando otro dispositivo que es más efectivo”, en referencia a las pulseras localizadoras que deben usar los hombres denunciados por violencia.
Díaz también adelantó que también se piensa en grupos de reflexión, obligatorios, para trabajar sobre la prevención y no sólo para hablar de cuando ocurrió la violencia, lo que demanda trabajar en temas como trabajo, educación, con políticas de cuidado, con salud y educación, así como en las mejores formas para contribuir a la autonomía de las mujeres.
La funcionaria bonaerense también reflexionó acerca de la importancia de que su Ministerio incluya otros colectivos sociales “que han sido históricamente discriminados, además del de las mujeres, que han luchado por décadas, como lo son quienes tienen otras identidades sexogenéricas u otras orientaciones sexuales que no es la heterosexualidad, que se consideraba obligatoria. Y son colectivos que tienen muchas luchas y muchas demandas, particularmente, el colectivo trans, que su esperanza de vida es menor de los 40 años”.