La oferta que presentará hoy el Gobierno ya contaría con un importante aval de grupos de bonistas

La nueva oferta del Gobierno argentino para la renegociación de la deuda bajo legislación extranjera fue avalada implícitamente por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Departamento del Tesoro estadounidense y habría recibido una positiva respuesta inicial de los fondos de inversión extranjeros, que consideran que responde a sus principales exigencias financieras y legales.

Para conseguir estos apoyos institucionales fue clave el rol del presidente Alberto Fernández, que entabló conversaciones de altísimo nivel internacional con los líderes políticos del primer mundo, mientras el ministro de Economía argentino Martín Guzmán flexibilizaba algunos de los puntos problemáticos de la oferta que este lunes se presentará formalmente ante la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC).

Deuda: El Gobierno avanza en la presentación de una nueva oferta para la semana próxima

Según trascendió, la oferta, que estará vigente hasta el 4 de agosto, pudiendo extenderse los plazos hasta el 31 de ese mes, implica una importante mejoría de la propuesta argentina en distintos puntos. Entre ellos se destaca el reconocimiento de los derechos adquiridos a los titulares de bonos Exchange 2005-2010, un aumento del Valor Presente Neto (VPN) de los bonos hasta 53,3 dólares promedio por cada lámina de 100 (que para los Exchange llegaría a 57) y una quita de capital promedio de 3%.

También se reconocerán los intereses devengados del capital al 31 de agosto de 2020 para todos los bonistas que adhieran a la oferta argentina en los plazos indicados. Los intereses del cupón se pagarán en febrero y agosto de cada año, comenzando en agosto 2021 (esto deja de lado la propuesta inicial de los tres años de gracia). Finalmente, se establece el concepto de Minimun Participation, por el que si no se alcanza un determinado porcentaje de adhesión no se firma el canje y todo se vuelve a negociar.

La oferta aún es resistida por los grupos más duros de bonistas, incluyendo a Ad Hoc y Exchange, pero se espera una flexibilización de sus demandas, considerando que la diferencia respecto de sus exigencias es de apenas dos dólares en algunos casos, lo que implica un margen muy pequeño para apostar a un largo juicio por default en tribunales extranjeros.

 

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