Los cacerolazos pidiendo la rebaja de sueldos de los funcionarios públicos, impulsados por un sector de Juntos por el Cambio, terminó poniendo en evidencia una fuerte interna en la alianza opositora. El ex Jefe de Gabinete Marcos Peña y la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich apoyaron fuertemente la medida, mientras que la ex diputada Elisa Carrió salió a cuestionar la iniciativa y a respaldar a Horacio Rodríguez Larreta, marcando un reacomodamiento de las alianzas internas.
Aunque ante la crisis desatada por la epidemia de coronavirus se puedo apreciar a la oposición actuando codo a codo con el Gobierno, con el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta o el gobernador radical jujeño Gerardo Morales acompañando algunos anuncios oficiales del presidente Alberto Fernández, la grieta en la oposición se marca con los sectores que no tienen responsabilidades de gestión, como Peña, Bullrich, el propio ex presidente Mauricio Macri o su ex candidato a vice Miguel Ángel Pichetto, que manifestaron posiciones menos dialoguistas, incluso llegando a cuestionar la cuarentena dura, pidiendo priorizar la economía, etc.
Bianco cruzó a los caceroleros y los tildó de «operadores» e «ignorantes»
En los últimos días un sector de la oposición trató de reaccionar después de unas primeras semanas de desconcierto, donde la decisión de Alberto Fernández para gestionar la crisis hizo que su imagen positiva llegara hasta un 93% según algunas encuestas. Larreta busca aparecer pegado a esta buena gestión, considerando que si la Ciudad de Buenos Aires superar dignamente la pandemia será una gran plataforma para consolidar sus ambiciones de dirigir la alianza opositora y consolidar sus proyectos presidenciales.
La ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal también se definió por una actitud responsable, dando a conocer un video el fin de semana con apoyo “a las decisiones del presidente, los gobernadores y de cada intendente” e incluso impulsa una recolección de fondos de emergencia para colaborar con la asistencia sanitaria. “Mi postura es la misma desde el 10 de diciembre. Tenemos que ser solidarios y apoyar a las autoridades gubernamentales de todos los niveles. Estamos atravesando un momento muy crítico y hay que empujar juntos para un mismo lado”, insistió.
Carrió, sorprendentemente alineada con los sectores menos beligerantes, denunció: “Pretender sacar ventajas personales a costa de uno de los distritos que nos toca gobernar es inmoral y éticamente reprochable. Son tiempos de prudencia y no hay lugar para oportunistas”. En el mismo sentido, Maximiliano Ferraro, titular del bloque de la Coalición Cívica, agregó: “Hay que acompañar a los que manejan la crisis. Salir de la toxicidad. Hay que respetar el aislamiento. A veces el silencio sanitario dice mucho más que andar diciendo frenéticamente todo el tiempo”.
En una sintonía opuesta, los sectores sin gestión impulsaron distintas iniciativas de reforzamiento de la grieta, desde los cacerolazos por las rebajas de sueldos de la clase política hasta un instructivo atribuido a Peña en el que se convoca para una próxima iniciativa similar el domingo 5. También sumaron propuestas como “la descentralización de los tests y el derecho de los privados a hacerlos” (una iniciativa ya vigente, incluso en CABA) e incluso el llamado a una “rebelión fiscal”, es decir, el no pago de impuestos. En la mayoría de estas iniciativas se vio el regreso del famoso ejército de trolls, con la reactivación de miles de cuentas sin seguidores para viralizar contenido opositor, lo que apuntó todas las antenas hacia Peña, quien buscaría reconstruir una cuota de poder y esmerilar a Larreta.
La otra gran “militante de la grieta” es Patricia Bullrich, que como presidenta del PRO busca consolidar al los sectores más ultra de la oposición y disputarle poder a Larreta, por el momento jugando para ver si se puede reconstruir un liderazgo de Macri, alternativa cada vez más en duda. Sus únicas intervenciones durante la pandemia fueron el llamado a “cuidar la economía” y la denuncia de que “el populismo es peor que el virus”. En cualquier caso, aunque no se ubicó claramente con el sector más beligerante, tampoco hizo ningún anuncio de apoyo a las iniciativas de Gobierno ni gesto alguno de unidad.
En los próximos días la disputa se centrará en la necesidad de ir “aflojando” la cuarentena. Bullrich ya anticipó: “Pedimos ayuda para todos los sectores que quedaron afuera de los anuncios y en la medida que no la haya ese debate se va a dar. La lógica es que haya actividad, pero para eso necesitamos más información y ver cómo es la curva de la enfermedad. Por ahora hay que esperar”. En el mismo sentido, el ex gobernador mendocino y titular de la UCR Alfredo Cornejo sostuvo: “Hay que ir liberando de a poco, algo que se puede hacer si tenemos los testeos más rápido. Con información rigurosa ir levantando por región y con controles inteligentes”. Por el lado de Larreta, en cambio, plantearon: “No estamos en esa discusión, recién vamos a entrar en la curva de la pandemia”.