El presidente Mauricio Macri insistirá en el año del mundial con las sociedades anónimas deportivas, para que tengan la posibilidad de manejar clubes de fútbol, un viejo anhelo que siempre tuvo y que públicamente se encargó de dejar en claro: «Si un club decide transformarse en S.A., ¿por qué no lo vas a dejar?», se preguntó en una rueda de prensa el mandatario.
La privatización de las instituciones deportivas no está contemplada por el estatuto de la Asociación del Fútbol Argentino. Sin embargo, el jefe de Estado pretende que un proyecto de ley que descansa en el Congreso permita que cada club, a través de sus socios, decida convertirse en SAD o no.
La iniciativa, que la Casa Rosada buscará aprobar en las sesiones parlamentarias, posee un artículo, que ya trascendió, cargado de polémica: en caso de que las empresas fracasen en su administración de los clubes, la responsabilidad de las pérdidas será de las instituciones.
Por lo pronto, las intenciones del jefe de Estado tendrán resistencia porque Claudio Chiqui Tapia, presidente de la AFA, expresó que «conmigo las SAD no van». En el mismo sentido se expresó el máximo dirigente de Independiente, Hugo Moyano, y de River, Rodolfo D´Onofrio. «En la Argentina los clubes son asociaciones civiles sin fines de lucro porque tienen muchas más actividades de índole social más allá del fútbol. Eso no significa que no tengamos que ir a buscar el superávit, porque esa es la razón de ser de las inversiones que hacemos en el club y lo que sostiene nuestro crecimiento», apuntó D´Onofrio consultado por este tema.
También, graficó: «En un modelo de sociedad anónima, los resultados son dividendos que se reparten entre accionistas y no vuelven a los socios. Barcelona y Real Madrid son asociaciones civiles. Nada indica que por ser una SA te va a ir mejor».