Millonaria multa a Monsanto por provocar cáncer con el herbicida RoundUp

La multinacional Monsanto, recientemente adquirida por la alemana Bayer, acaba de ser condenada en los Estados Unidos al pago de 289 millones de dólares al jardinero Dewayne Johnson, afectado por un linfoma incurable luego de usar durante años algunos de los productos de la compañía, particularmente el RoundUp, uno de los herbicidas más vendidos en nuestro país.

Si bien existen miles de causas en curso en Estados Unidos y en el mundo por este tema, el caso de Johnson es el primero que llega a juicio y se salda con una contundente condena contra la empresa en un tribunal de San Francisco, lo que abre la posibilidad de una ola de juicios contra la industria agroquímica. El jardinero, que en 2012 estuve cotidianamente en contacto con el herbicida, al tener que aplicarlo decenas de veces al año en escuelas de un pequeño distrito al norte de San Francisco, contrajo un linfoma incurable y planteó su causa en la Justicia en 2015. El fallo dado a conocer este viernes responsabiliza a Monsanto por conocer los peligros que provoca la exposición al producto y por engañar deliberadamente a sus usuarios minimizando los riesgos.

Uno de los componentes principales del RoundUp, un herbicida patentado por Monsanto en 1974 que hoy se ha convertido en uno de los más populares del mundo para el control de malezas, fue clasificado en 2015 por el Centro Internacional de Investigación del Cáncer, un organismo de la OMS, como “probablemente cancerígeno”: “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin). También causa daño en el ADN y en los cromosomas de las células humanas”.

Desde la empresa aseguran que “los estudios toxicológicos exhaustivos a largo plazo repetidos en los últimos 30 años han demostrado una y otra vez que el glifosato es poco probable que plantee un riesgo de cáncer en seres humanos. La EPA de los EE.UU. agrupa al glifosato en la categoría más baja y más favorable, la E, lo que indica la evidencia de la falta de carcinogenicidad para los seres humanos”.

A pesar de que en Estados Unidos la Agencia de Protección Ambiental (EPA) lo sigue permitiendo sin mayores restricciones, el estado de California también lo puso en la lista de cancerígenos, porlo cual todo fabricante que tenga conocimiento del carácter carcinogénico, constatado o o presunto, de un producto debe obligatoriamente hacerlo figurar en el envase.

En los últimos años también se vienen librando importantes batallas al respecto en la Unión Europea, con fuertes presiones de organizaciones ciudadanas y científicas por su prohibición. Aunque en noviembre del año pasado se decidió renovar la licencia para el uso del herbicida por 5 años más a nivel europeo, el gobierno francés hizo un compromiso para abandonar su uso en los próximos tres años.

Brent Wisner, uno de los abogados de Johnson, afirmó en un comunicado que los jurados por primera vez habían visto documentos internos de Monsanto “que demostraban que Monsanto sabía desde hacía décadas que el glifosato, y específicamente Roundup, podrían causar cáncer”.

A pesar de que desde la empres confirmaron que apelarán el fallo, el impacto de la noticia en el mundo fue tal que las acciones de Bayer cayeron 2,37% en la última ronda de la semana pasada en las bolsas europeas. La previsible ola de juicios contra Monsanto podría tener un efecto catastrófico para la farmaceútica europea que la adquirió hace pocos meses luego de largas negociaciones y negociaciones internacionales para evitar una posición monopólica.

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