La oposición logró un acuerdo en el Congreso para dictaminar una ampliación de la ley de genéricos sancionada en 2002 que tiene como fin impedir a los médicos recetar medicamentos por el nombre de marca.
Tal como afirma La Política Online, la nueva normativa que distintos espacios pretenden sancionar impide cualquier mención a las marcas en las recetas y obliga a los farmacéuticos a brindar toda la información disponible para garantizar la elección del paciente sin inducciones.
Como era de esperar, los laboratorios plantearon sus diferencias: «¿De quién va ser la responsabilidad, del médico o del farmacéutico? Me llama la atención que algunos profesionales desconozcan que un medicamento no está constituido solamente por el principio activo», manifestó Hugo Caivano, presidente de la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos.
Caivano no está solo en su reclamo ya que Héctor Daer, ex diputado del Frente Renovador, ya aseveró que la idea de que la ley «va a destruir la industria nacional» y el Gobierno piensa, en la voz del diputado Sergio Wisky, que «esto no va a cambiar nada, porque el que terminará asesorando al paciente es el farmacéutico. Hay que hacer una discusión de fondo y avanzar en una herramienta de precios referenciales».
Agregó también el legislador que «tenemos que determinar cuánto paga la obra social y cuánto el paciente y para eso técnicamente no sirve hacer una ley. En el mercado de medicamentos hay mucha asimetría de información y lo que se debe buscar es que el que menos tiene gaste menos en salud».
Para la autora del proyecto, Carolina Gaillard (FpV-PJ), «hay una relación de poder entre el médico y el paciente y tenemos que empoderar al paciente para que pueda elegir su marca, esto trae un detrimento de los congresos y viajes que pagan los laboratorios a los médicos para que induzcan a los pacientes».