El descenso en las encuestas de Bullrich y el escándalo del yategate del ex jefe de gabinete de Kicillof hacen ilusionar a Carolina Píparo con dar la sorpresa y quedarse con la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
En el sprint final de la campaña, la candidata a gobernadora de La Libertad Avanza dirá presente mañana en Merlo. Desde su equipo le confirmaron a Informe Político que las últimas encuestas señalan que «cada vez está más cerca de Kicillof» y que, «por supuesto», ya tienen preparado el gobierno si les toca triunfar en la elección.
Con la mirada puesta en el escenario nacional, teniendo en cuenta que la elección provincial se realiza el mismo día y sobre la misma boleta, Carolina Píparo le prende velas a un desempeño de Javier Milei que le permita un arrastre necesario para imponerse en la provincia. Al no haber balotaje, el triunfo puede darse hasta por un voto, en un contexto volátil donde los acontecimientos de los últimos días no dan espacio para una elección previsible y susceptible de ser captada al detalle por los estudios de opinión pública.
Ante esta oportunidad histórica, en el sector de La Libertad Avanza se ven confiados con dar la sorpresa y apelan a que la punta presidencial de la boleta conduzca al resto hacia la victoria. En tanto, la posibilidad de un corte de boleta de magnitud no es contemplada: un breve análisis de las experiencias electorales previas no otorga la chance de que se produzca una maniobra tan amplia que llegue a cambiar la ecuación.
Con este escenario, desde el sector libertario hasta se animan a arriesgar que Milei puede llevar a la intendencia a alguno de sus candidatos. La especulación sobre un aumento de votos del libertario a través de un aumento en la participación electoral de los ausentes en las PASO y una mayor capacidad de fiscalización hace esperanzar a los candidatos a jefes comunales que van en su lista, mientras que en LLA ya hacen cuentas de cuántos diputados ingresarán al Congreso.
Desde Juntos por el Cambio observan este proceso con mucha atención y no ocultan su preocupación. El descenso de Bullrich en provincia, luego de los traspiés discursivos en el debate y el poco apoyo de los sectores derrotados del PRO y la UCR en la interna -liderados por Santilli y Posse- ponen a Grindetti contra las cuerdas. En la confrontación con Milei, tanto Bullrich como el intendente de Lanús se apoyan sobre el argumento de que JxC tiene mayor peso político, estructura y equipos para llevar a cabo cambios concretos. En este sentido, en sus últimos spots acentuaron la cantidad de intendentes con los que cuentan y en su expertise para llevar adelante políticas concretas y posibles.
Sin embargo, los últimos estudios indican que la nula experiencia política del candidato libertario es vista por la opinión pública como una fortaleza y no una debilidad. En este horizonte ingresa también Píparo, con nula gestión en su pasado, más allá de su actividad como diputada provincial de Cambiemos y en el Congreso Nacional durante su estadía en el partido Avanza Libertad, de José Luis Espert.
Mientras tanto, Kicillof apuesta por su parte a que haya una paridad entre las fuerzas opositoras y poder sacar una breve ventaja sobre ambas. Tras el escándalo del yategate que tuvo como protagonista a Martín Insaurralde, ahora ex jefe de gabinete provincial, el gobernador le aceptó la renuncia y encabezó el fin de semana una caravana desde Ensenada hasta La Matanza: una puesta donde se puso en escena toda la liturgia peronista a la orden del gobernador y el candidato presidencial, Sergio Massa.
El Círculo Rojo le suelta la mano a Bullrich y busca un guiño de Milei
Con este escenario tan parejo, un traspié de Milei, Bullrich o Massa antes del 22 de octubre puede torcer la historia. Schiaretti no lleva a un postulante, por lo tanto la ecuación queda dividida en cuatro aspirantes. Incluso, podría llegar a haber un ganador con un 35 por ciento, un número no muy alto como para triunfar en la elección provincial, con los otros dos candidatos rondando los treinta puntos y Rubén Sobrero, del FIT, en cinco. En 2015, María Eugenia Vidal se impuso con el 39.4 y en 2019 Axel Kicillof lo hizo con el 52.4.
Sin la opción del balotaje, el 22 de octubre por la noche se sabrá quién gobernará el distrito más populoso del país en los próximos cuatro años. Con destino totalmente incierto, la provincia que contiene al 38.5% de la población argentina sabrá si su gobernador reelige, si tiene un nuevo gobernador o, como en 2015, su ciudadanía se incline por una gobernadora.
