Aunque Juan Carlos Schmid lo reconfirmó desde el escenario en Plaza de Mayo el pasado 22 de agosto, la reunión del Comité Central Confederal de la CGT no se realizaría el próximo 25 de septiembre sino una semana después, el 3 de octubre. Allí, con una central de trabajadores absolutamente dividida entre un dialoguismo renovado luego del resultado oficialista en las PASO y un sector más radicalizado que plantea la necesidad de enfrentarse a las consecuencias socioeconómicas de las medidas de gobierno, se debatirá la posibilidad de un paro general.
En medio de crecientes presiones oficiales sobre el sindicalismo, que incluyeron el alejamiento de dos funcionarios afines y la amenaza de quitarles completamente el control de la caja de las obras sociales, la CGT tensa sus internas. El sector de los “gordos” y de los “independientes” ya tiene decidido que “no es el momento” para plantear la perspectiva de un paro general, mientras que sectores como los camioneros de Pablo Moyano o la Corriente Federal de Sergio Palazzo insisten con esa perspectiva. Hace unos días el propio Palazzo había amenazado con una “ruptura” de la central obrera si se suspendía o postergaba sin fecha el Comité Confederal.
Desde la CGT Azopardo no se explicaron claramente los motivos de la postergación del Confederal y hay fuentes que plantean que la demora se debió a que el 25 no hubieran podido estar presentes Héctor Daer y Carlos Acuña mientras que otros plantean directamente que se trata de una postergación para ganar tiempo de negociación con el gobierno nacional. En principio, los representantes de los gremios mayoritarios ya tienen fijada una nueva reunión con el ministro de Trabajo Jorge Triaca (con quien ya se reunieron el pasado lunes 4) para avanzar en nuevos acuerdos. Este jueves los sectores dialoguistas de la central obrera también se reunirán con la Pastoral Social, quienes si bien tienen un diagnóstico crítico de la evolución de la desigualdad social desde la asunción de la Alianza Cambiemos, plantean la “importancia de trabajar por la cultura del encuentro”.
Mientras tanto, Pablo Moyano, líder de Camioneros y secretario gremial de la CGT, está impulsando un paro de su gremio contra Coca-Cola por un intento de flexibilización laboral “apoyado por el Gobierno” y busca acercamientos con los gremios más combativos, incluyendo a sectores de la CTA, para reforzar la presión hacia una contundente medida de fuerza nacional contra el gobierno de Mauricio Macri. Moyano ya adelantó que su postura en el Confederal será la de impulsar un paro general lo antes posible.
Respecto de las perspectivas del Confederal de octubre, evaluó Moyano durante una entrevista radial con Gustavo Sylvestre: “Hay gremios que han acompañado o creído en este modelo económico, nosotros lo enfrentamos porque sabemos qué es lo que se viene, ya no es ponerle techo a las paritarias. Algunos lo comparan con el modelo de los ’90, pero es peor. Ojalá que hay una reacción de los trabajadores el 3 de octubre, porque lo que se viene es flexibilización laboral, más despidos, no modificar Ganancias como prometieron, más los tarifazos y la inflación, que sabemos que es mentira que está controlada”.
Y concluyó: “Ojalá sea el inicio de la confrontación contra la reforma laboral, aunque el ministro de Trabajo la haya negado, ya la presentó en el Senado. Si ganan en octubre, se van a venir peor. Las críticas al Gobierno anterior eran por la soberbia que tenía, pero estos son peores, por el ataque permanente a los trabajadores por parte de los funcionarios y los medios. No apuntan contra los dirigentes sindicales, sino contra los trabajadores, apuntan a tener sindicados débiles, entregados al Gobierno para poder llevar a adelante estas políticas.