Alberto decidió «reorganizar las áreas económicas de su gabinete para un mejor funcionamiento, coordinación y gestión». Pero las urgencias de la sociedad no pasan por la interna política, cómo quedó expresado en la movilización popular del jueves, que se dio en simultáneo a la ola de renuncias.
En un escueto comunicado sin firma, el Gobierno nacional anunció la unificación de los ministerios de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, Ganadería y Pesca, «incluyendo además las relaciones con los organismos internacionales, bilaterales y multilaterales de crédito».
El nuevo ministerio estará a cargo de «Sergio Massa, actual presidente de la Cámara de Diputados, a partir de que se resuelva su alejamiento de su banca», señala el comunicado.
El arribo de Massa debilitó al albertismo y generó una ola de cambios
También se confirmó el regreso a la embajada argentina en Brasil de Daniel Scioli y el cargo de secretaria de Asuntos Estratégicos para Mercedes Marcó del Pont, quien deja la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En ese puesto estaba Gustavo Béliz, del círculo íntimo de Alberto Fernández, quien también presentó su renuncia.
En lugar de Marcó del Pont, el presidente Alberto Fernández designó al contador Carlos Castagneto, actual Director General de Recursos de Seguridad Social de la AFIP, a cargo del organismo.
El nuevo ministro Massa, sin fecha de asunción ni confirmación de su equipo de trabajo, llega al cargo tras menos de un mes de gestión de Silvina Batakis, que recién llegada al país de su viaje Estados Unidos se encontró con esta situación.
También se confirmó la llegada de Batakis al frente del Banco Nación en lugar de Eduardo Hecker.
En paralelo a las especulaciones y ronda de rumores de toda la jornada, se llevó a cabo la movilización de Unidad Piquetera y organizaciones inclusive cercanas al Gobierno, que entre sus demandas tenían el pedido de reunión con Batakis.
Martín Guzmán y el desafío de asumir más funciones en la tormenta inflacionaria
Ahora será Massa quien esté al frente y no solo los mercados reclaman respuestas. Los sectores sociales, los asalariados organizados, las diferentes ramas de la producción sacan número para ser atendidos.
Desde hace tiempo Sergio Massa es funcional a las acciones de Cristina. El dúo que el exintendente de Tigre conformó con Máximo Kirchner desde la Cámara de Diputados se consolidó exitosamente por dos años y se proyectó más allá del Congreso. En paralelo, los vínculos de la vicepresidenta con un sector muy poderoso del empresariado, se fueron desarrollando en profundidad durante el mismo tramo.
En las últimas semanas se redobló el clamor por la presencia del líder del Frente Renovador en el gabinete. El operativo tuvo como protagonistas a gobernadores y referentes variados, muchos de ellos alineados indirectamente con el kirchnerismo.
Hay un desafío inédito en la hora que transita la Argentina. Ya no es solo la rara avis de una líder que no encabeza la fórmula, sino el dato de la otra pata de la coalición asumiendo el timón de la economía, en un país donde algunas decisiones pueden tomarse en el quinto piso del Palacio de Hacienda, pero repercuten a favor o en contra en la Casa Rosada.