La expresidenta Cristina de Kirchner concedió una entrevista a Infobae donde fue consultada sobre su gobierno, además de analizar la situación política actual y referirse a las próximas elecciones. Allí, cuando a la exmandataria le preguntaron sobre la situación en Venezuela, sostuvo la “democracia de la región está en crisis” y que en “Argentina no hay estado de derecho”, que hay “persecución, presos políticos y desapariciones forzadas”.
A su vez, sobre la muerte del exfiscal Alberto Nisman respondió que “en dos oportunidades mencioné la posibilidad de que la muerte no fuera voluntaria». «Di mi hipótesis y la sigo sosteniendo. Lo hice cuando era mi responsabilidad hacerlo, mencioné la posibilidad de que la muerte no fuera voluntaria», insistió Cristina.
«Más allá de lo que pueda yo creer, en este tema hay cuatro hechos fundamentales: se conoce cuál es arma que provocó la muerte; de quién era esa arma y la circunstancia que le fue entregada; el asistente informático (Diego Lagamarsino) que fue en su casa y que fue la última persona que lo vio con vida», amplió.
Sobre los bolsos que el exsecretario de Obras Públicas, José López, tiró a un convento, opinó: «creo que lo odié a José López en ese momento, como pocas cosas en mi vida. Fue una cosa muy fuerte. Yo estaba en Calafate y cuando vinieron a contarme -yo no lo vi porque no veo televisión-, no alcanzaba a entender la escena. Después tuve una gran indignación y un gran enojo. Y luego me vino una sensación de tristeza, angustia. Pensé en los miles y miles de pibes que habíamos incorporado a la política: cómo se podían sentir con esa escena. Y hasta el día de hoy quisiera saber cuándo, quién le entregó ese dinero ─por todo corrupto hay un corruptor─». Luego, declaró que «¿Cómo puede ser posible que no lo identifiquen si está identificado el banco? Si se veían los fajos termosellados con la identificación del banco y numerados, ¿cómo no se sabe todavía quién le entregó y cuándo se sacó el dinero».
«En mi gobierno hubo una libertad absoluta en la República Argentina y se podían poner carteles que decían “yegua, puta o montonera”. Llegaron a decirme que era mentira que mi marido estaba muerto adentro del cajón. «Es una yegua, una puta, es montonera: eso es libertad. Y pasaba en mi gobierno. Ahora en este Gobierno salen a cazar gente, como pasó en la movilización de “Ni una menos”. En un país donde un ciudadano tenga que pedir permiso porque pinte una pared yo no quiero vivir», lanzó la exmandataria.
Además, recalcó que «no quiero vivir en un país donde un funcionario me amenaza o me mete presa porque hago algo que no les gusta. Y esto es lo que está pasando en la República Argentina. Se está restringiendo la libertad: ¡la gente tiene miedo! Se arman causas».
También planteó un paralelo entre su reacción ante la muerte de Nisman y la del gobierno de Mauricio Macri tras la desaparición de Santiago Maldonado: «Cuando sucedió lo del fiscal Nisman, hablé por cadena nacional para el país. Es inconcebible que el presidente no hable ante una situación que conmueve al país. Puse a disposición de la Justicia todas las fuerzas del Estado. Creo que el actual presidente debería hacer lo mismo con el caso de Maldonado».
La líder de Unidad Ciudadana aprovechó la ocasión para criticar las políticas del Gobierno nacional: «Dijeron que iban a cambiar todo lo malo y dejar lo bueno, hicieron todo a la inversa. En el conurbano nos costó bajar la desocupación durante todo un período de gobierno, en el 2008, a 9,2, la primera de un dígito. En un año y medio volvimos a dos dígitos, estamos en 11,9», espetó. «El déficit fiscal, tanto el primario como el financiero son superiores, la inflación es superior».
Acto seguido, expresó que «me parece terrible lo de que [Nicolás] Caputo, que es dueño de empresas eléctricas mientras se aumentan las tarifas. Me parece terrible lo del Correo. Que alguien me alquile un inmueble a precios del mercado, me parece un contrato de locación. El Presidente le alquila su casa al titular de la AFI. ¿Te parece bien eso? ¿Te parece normal lo que hace Aranguren, que es accionista de Shell, que hoy decide las importaciones de combustible?», sostuvo y agregó: «Nunca blanqueé dinero, el hermano del Presidente blanqueó 35 millones de dólares, porque el Presidente modificó la ley para que los parientes de los funcionarios pidieran blanquear».