La cumbre de la CGT de ayer en Obras Sanitarias dio que hablar, más allá de haber llegado por consenso a un primer acuerdo: habrá un paro nacional entre el 4 y el 6 de abril. Para ello fue necesaria la presencia de Moyano, Barrionuevo y Caló, quienes dieron respaldo al triunvirato más allá de las vicisitudes de la marcha por todos conocidas. Además de un dato clave: la propuesta fue inicialmente impulsada por la UTA (transporte), el principal aliado estratégico para que el paro tenga real impacto.
Pero no todo fue armonía en la previa a la reunión del próximo jueves donde se darán las definiciones. El petrolero, Guillermo Pereyra, actual secretario de Asuntos Legislativos de la central fustigó “si siguen igual la próxima no les van a tomar el palco les van a ocupar la CGT» y dejó una clara muestra de la interna feroz de la central obrera. Esa acusación fue directa a Daer quien recogió el guante y se la devolvió: “asumimos por cuatro años y eso no está en discusión”.
Pereyra, hoy senador nacional por Neuquén fue adjunto en la gestión de Hugo Moyano y conoce bien el paño por eso hizo de las suyas: definió la marcha como “un mamarracho” y pidió expresamente reemplazar el triunvirato por un “unicato” a la antigua usanza.
Pereyra, es un hombre de peso en la central, también responsable de apoyar al gobierno en la firma del acuerdo con la provincia del Neuquén, empresas y sindicatos petroleros para impulsar la producción de gas no convencional en Vaca Muerta, que incluía promesas de inversión, la extensión el Plan Gas y una modificación del convenio gremial que fue entendida por muchos como una ” flexibilización”. Convenio que Macri utiliza hoy como ejemplo para aplicar a otros sectores y que le ha servido a Pereyra para cosechar unos cuantos enemigos entre los representantes de los trabajadores.