El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, volvió a reiterar que la inflación del año que viene será la más baja desde 2009 y defendió su gestión al frente de la entidad monetaria.
«Las expectativas de inflación están sólidamente ancladas. Es cierto que no se ubican dentro de nuestras metas de 10 ± 2% para el año que viene y 5 ± 1,5% para 2019, pero en los últimos 14 meses, con todos sus logros y reveses, mientras la inflación bajaba de 40% a 22%, las expectativas de inflación para 2018 se han movido tan sólo 2,5 p.p. (2,3 para 2019), de los cuales casi 1 punto está explicado, por aumentos mayores a los esperados en tarifas, ya que el proceso de corrección de tarifas terminará en 2018, cuando antes se pensaba que se extendería a 2019», indicó el ex funcionario de la Alianza.
A su vez, afirmó que las expectativas inflacionarias «son las más bajas desde 2008-2009» y las del año subsiguiente orillan un dígito. «Esto representa un capital muy valioso en términos de estabilidad que se ha acumulado en los últimos dos años, resaltó, aunque al Relevamiento de Expectativas de Mercado la ubican en el orden de los 17 puntos.
Luego sostuvo que «todo este proceso se ha producido gracias a una política monetaria que durante 2017 fue aumentando su sesgo restrictivo. Ver entonces que la inflación núcleo quebró los valores que había sostenido por un año es una enorme satisfacción para el BCRA, aunque por supuesto siempre está presente la ansiedad por lograr resultados más rápidos».
Pese a que el BCRA falló en la estimación de la inflación de 2016 y 2017, Sturzenegger declaró: «Las metas de inflación fueron establecidas en forma consistente con las transferencias que se preveían que el BCRA debería efectuar al Tesoro mientras se llevaba adelante la convergencia fiscal gradual», expresó. De esta forma, -prosiguió- «la asistencia monetaria al fisco se corresponde con los aumentos esperados en la demanda nominal de dinero, y por ende no existe la necesidad de esterilizarla».