Este 24 de octubre se cumplen cuatro años de la última zarpada y los familiares y allegados de los submarinistas, inauguran un espacio frente a la Base Naval de Mar del Plata. Es una réplica de la embarcación que desapareció en noviembre de 2017, donde fallecieron los 44 tripulantes. La causa por el espionaje ilegal mientras se reclamaba por el destino del ARA San Juan, lo tiene a Mauricio Macri en la mira.
El monumento es un periscopio de acero orientado simbólicamente hacia el Atlántico Sur, una réplica de granito de más de una tonelada del ARA San Juan con una placa de mármol con los nombres de sus 44 tripulantes, y una cápsula del tiempo con mensajes para ellos. Todo eso conforma el memorial que será inaugurado este domingo en Mar del Plata, justo cuatro años después del último viaje del submarino.
El espacio está ubicado frente al puesto de guardia de la terminal marítima, sobre la avenida Patricio Peralta Ramos, en una plazoleta rediseñada por el Municipio del General Pueyrredón para la instalación del monumento
El memorial fue emplazado frente a la Base Naval marplatense, muelle natural del buque de la Armada Argentina.
El 15 de noviembre de 2017 desapareció en el Mar Argentino con 44 personas a bordo (43 hombres y una mujer). La Armada Argentina perdió contacto con el submarino cuando se trasladaba desde Ushuaia hacia Mar del Plata, a la altura del golfo San Jorge, posiblemente a causa de su hundimiento como consecuencia de una implosión. Dieciocho países colaboraron en la operación de búsqueda y rescate durante quince días, sin resultados.
Al año siguiente, el gobierno de Macri contrató a la empresa privada Ocean Infinity e inició una segunda búsqueda que concluyó al hallarse la nave el 17 de noviembre de 2018, muy cerca del punto de desaparición, a 907 metros de profundidad.
Durante todo ese proceso de búsqueda, en medio del dolor y la incertidumbre los familiares acamparon en Plaza de Mayo, se reunieron con autoridades militares y políticas y sostuvieron en la agenda mediática el tema.
Fue el propio presidente de entonces Mauricio Macri quien los recibió en alguna oportunidad, y pese al desprecio mostrado en el trato (con ropa deportiva, que marcaba como le habían interrumpido algún juego). El mandatario contaba con buena información sobre el tema. Acaso no haya sido la proporcionada por su ministro de Defensa, Oscar Aguad. Con el tiempo se supo que un mecanismo ilegal, montado desde la propia estructura de la Agencia Federal de Inteligencia, hacía lo suyo para que Macri estuviera en tema.
No tanto sobre la suerte del submarino y sus tripulantes, alguna vez llegó a decir que “el mar era muy grande y el submarino muy chiquito”. Pero sí lo que hablaban, cómo se movían, adónde iban y que pensaban los familiares de las víctimas.
Por esa causa, la vieja costumbre de espiar, ahora Mauricio Macri deberá dar explicaciones en la Justicia. Faltó a dos y prometió ir a la tercera. Mientras tanto, desde este domingo un monumento nos recuerda al ARA San Juan, imponiendo su memoria presente sobre la oscuridad del olvido.