El ministro del Interior publicó en Twitter una serie de reflexiones. Dejar atrás la usina de rumores y pensar en el mediano plazo, el desafío del Frente de Todos.
La semana pasada el Gobierno, acaso como un nuevo autoboicot, perdió la posibilidad de capitalizar positivamente la visita de Lula, la Cumbre de la Celac con la ninguneada mediática a intervención a distancia de Xi Jinping, los buenos números del turismo del verano, el comienzo del proceso de juicio político a la Corte y hasta la propia crisis de la oposición.
En cambio, se enredó en un ida y vuelta que partió de un aparente off y que escaló a dirigentes cruzando acusaciones sobre códigos, lealtades y hasta calificaciones del nivel de peronismo en sangre.
https://informepolitico.com.ar/alberto-y-wado-cuando-hablan-los-silencios-y-pesan-las-obligaciones/
La ausencia de Wado en un acto con Alberto, Lula y representantes de los organismos de Derechos Humanos generó un supuesto «malestar» del ministro más cercano a Cristina, cuyo nombre comienza a tallar con fuerza como potencial candidato presidencial. Esa reacción de Wado fue desmentida por la vocera presidencial en la conferencia de los jueves.
Gabriela Cerruti dijo que había hablado con Wado de Pedro y que el ministro le dijo que él no había dicho lo que se decía que había dicho. No es simplemente un juego de palabras. Es el síntoma de un gobierno que ya tuvo alguna renuncia pedida directamente por Cristina, por Twitter, luego del off de Matías Kulfas en el que el exministro de Producción deslizaba la vinculación de funcionarios cercanos a la vicepresidenta con actos de corrupción.
Por Twitter se dio la renuncia de Martín Guzmán al ministerio de Economía, en pantalla partida con el momento de un sábado de crisis justo cuando Cristina hablaba en un acto.
Por esa misma red social, con los medios esperando para una conferencia de Prensa, la vocera anunció los posteriores nombramientos de Silvina Batakis en lugar de Guzmán y de Sergio Massa en la possición de Batakis, en los frenéticos días de corridas y operaciones de todo tipo, cuando promediaba el año pasado.
Si fuera una cuestión meramente operativa, alguien podría sugerir en el Gobierno un uso medido de los celulares. Los whatsapp y las redes terminan siendo el fango pantanoso donde se traban las acciones de gestión.
Pero se trata de una cuestión política y eso no se resuelve con community managers ni voceros. La amplitud del Frente de Todos, necesaria para ganar en 2019, lo hizo perder profundidad para avanza en ciertas líneas.
Y las enseñanzas de la Historia son tan claras que cuando se las repasa no quedan dudas: aquellos procesos que no profundizan su avance en la dirección que llevan, terminan retrocediendo. En esto no hay PRODE, y el empate es apenas un síntoma temporal. Se gana o se pierde.
Las aclaraciones de Wado
Cuatro días pasaron desde la desmentida de Cerruti sobre el «enojo» de Wado. Una semana desde la reunión de la discordia, adonde el ministro no habría sido invitado, el día en que el propio Wado participó en Mar del Plata de la entrega de los Martín Fierro digitales, como contó Informe Político.
https://twitter.com/wadodecorrido/status/1620214579853934592
Ese fue el tiempo que dejó pasar el funcionario para dar, a medias, su versión de los hechos. «Desde hace días se inició un revuelo mediático sobre una situación interna del gobierno. No es mi intención seguir abonando a esa polémica».
La lectura atenta de la frase se puede encontrar con la palabra «seguir». ¿Asume así Wado que, de algún modo, él fue parte de esos trascendidos de enojos?
¿Cuánto juegan los entornos? ¿Un ministro puede dejar que escale una crisis por una cuestión protocolar?
¿Si el asunto fuera importante no hacía falta algo más que un off, si es que realmente este existió?
En tiempos de certezas inmaculadas, formular algunas preguntas es un camino que conviene recorrer.
El ministro continuó su hilo de Twitter con dos frases con las que da por superado el tema y mira para adelante: «solo así lograremos ofrecer soluciones para que los que hicieron tanto daño, los que endeudaron el país y multiplicaron la pobreza, no vuelvan a gobernar».
Y agrega que su responsabilidad «es seguir trabajando y aportando a la estrategia que comenzó en 2017 y a fortalecer el frente que construimos en 2019. Y mi compromiso es cuidarlo y ampliarlo todos los días».
Si el objetivo era dejar correr el off para que se convierta en tema de agenda y que el nombre de Wado rankeara tan alto como el de Alberto, la misión está cumplida.
La duda es si hablamos de instalaciones mediáticas, de ganarle al algoritmo de las redes o de debates en torno a propuestas políticas y candidaturas. Para lo segundo, falta recorrer un largo camino.
Todos juegan y pocos hablan. Salvo en off.