Cifras oficiales del SENASA dieron cuenta de que la mitad de las frutas y verduras que arriban al Mercado Central deben ser descartadas por el exceso de agrotóxicos que contienen. Una cifra que es alarmante y que se ha incrementado en los últimos tiempos, tal como aseveran técnicos gubernamentales.
Para muestra, basta con remarcar que en el 90% de las muestras de apio analizadas por laboratorios del Mercado Central se encontraron restos de 16 agroquímicos, entre ellos el insecticida endosulfán, de uso prohibido en la Argentina desde mediados de 2013.
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Mismo caso sucede en las mandarinas. Asimismo, porcentaje similar enseñaron frutas como manzanas y frutillas, con variedads de insecticidas, fungicidas y acaricidas. En la zanahoria, el 62,5% de las muestras analizadas dio un resultado similar: seis principios activos, divididos entre insecticidas y fungicidas.
La situación es más grave si se considera que millones de toneladas de frutas y verduras pasan de la huerta a la verduleria, sin pasar por ningún tipo de control. «Hay muy poco control local, en todas las instancias, sobre como se produce y comercializa, se sabe hace mucho pero no había una noticia concreta sobre qué llegaba a la góndola, es realmente muy preocupante», analizó ante Frecuencia Zero Ignacio Bocles, médico, docente de la UBA e integrante del equipo de epidemiologia comunitaria de Gesta Colectiva.
En esta línea, el especialista criticó la actitud del Estado, actor clave para dirigir políticas que tiendan a modificar esta situación: «Se están insertando productos preparados para tolerar venenos que probablemente tengan mucho más venenos, pero no se están haciendo los estudios gubernamentales, hay lobbies muy fuertes para que se hagan menos estudios y las regulaciones del gobierno federal es sacar las modalidades de protección», relató, ejemplificando con la medida de disminuir el margen de seguridad en zonas de siembra con agrotóxicos a 50 metros, algo que para las comunidades que luchan contra esto «se hace muy desgastante».